OCTAVA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO LUNES
DISPUESTOS A PAGAR EL PRECIO
Ciclo del Leccionario: I
Introducción
Oración Colecta
Dios, Padre nuestro,
tu Hijo Jesús nos mira con amor
y nos pide que lo sigamos
con generosidad y radicalidad.
Pero tú sabes lo difícil
que es para nosotros
no apegarnos más a las cosas
y a las personas que a ti.
Sostennos en nuestras luchas
por ser plenamente libres para ti
y para las personas,
pues lo que es imposible para nosotros
lo puedes hacer en nosotros
por Jesucristo, nuestro Señor.
Primera Lectura
Ben Sirac afirma que todos, incluso los justos, se ven afectados por el pecado, y por ello, hace un llamamiento a la penitencia.
Todas las obras de los hombres están ante él como el sol, sus ojos observan siempre sus caminos;
no se le ocultan sus injusticias, todos sus pecados están a su vista.
El Señor, que es bueno y conoce a su criatura, no los rechaza ni abandona, sino que los perdona.
El Señor guarda, como sello suyo, la limosna que el hombre hace, y sus obras de caridad, como la pupila de sus ojos.
Después se levantará para retribuirlas y dará a cada uno lo que merece.
Arrepentimiento
A los que se arrepienten los deja volver
y reanima a los que pierden la paciencia.
Vuelve al Señor, abandona el pecado, suplica en su presencia y disminuye tus faltas;
retorna al Altísimo, aléjate de la injusticia y detesta de corazón la idolatría.
En el Abismo, ¿quién alaba al Señor como los vivos que le dan gracias?,
Evangelio
El joven de este evangelio está orgulloso de haber observado los mandamientos desde su infancia. Pero Jesús le pide más: para el Reino de Dios hay que estar dispuesto a seguir a Jesús absolutamente y renunciar a todo lo demás por él. La oferta de Jesús es demasiado exigente para que la acepte. El joven no estaba dispuesto a pagar el precio. ¿Estamos siempre dispuestos nosotros?
El joven rico
Cuando se puso en camino, llegó uno corriendo, se arrodilló ante él y le preguntó:
—Maestro bueno, ¿qué debo hacer para heredar vida eterna?
Jesús le respondió:
—¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno fuera de Dios.
Conoces los mandamientos: no matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no jurarás en falso, no defraudarás, honra a tu padre y a tu madre.
Él le contestó:
—Maestro, todo eso lo he cumplido desde mi juventud.
Jesús lo miró con cariño y le dijo:
—Una cosa te falta: ve, vende cuanto tienes y dáselo a [los] pobres y tendrás un tesoro en el cielo; después sígueme.
Ante estas palabras, se llenó de pena y se marchó triste; porque era muy rico.
Jesús mirando alrededor dijo a sus discípulos:
—Difícilmente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas.
Los discípulos se asombraron de lo que decía.
Pero Jesús insistió:
—¡Qué difícil es entrar en el reino de Dios!
Es más fácil para un camello pasar por el ojo de una aguja que para un rico entrar en el reino de Dios.
Ellos llenos de asombro y temor se decían:
—Entonces, ¿quién puede salvarse?
Jesús se los quedó mirando y les dijo:
—Para los hombres es imposible, pero no para Dios; porque para Dios todo es posible.
Oración de los Fieles
– Por los que en la Iglesia nos anuncian la sabiduría de la Palabra de Dios. Para que ellos mismos la vivan primero y compartan su experiencia con nosotros, te pedimos.
– Por los padres y educadores. Para que desafíen a los jóvenes a vivir por las cosas que importan. Y por los jóvenes, para que el idealismo y la generosidad sigan guiando sus vidas, te pedimos.
– Por todos nosotros, para que seamos profundamente conscientes de que, por la gracia de Dios, tenemos la fuerza de responder a la invitación del Señor, te rogamos.
Oración sobre las Ofrendas
Dios, Padre nuestro,
en estos humildes signos del pan y del vino,
pronto reconoceremos la presencia
de tu Hijo, Jesucristo, en medio de nosotros.
Que nos dé ojos y corazones de fe
para reconocer también su presencia real,
en todos los que son pobres
y no cuentan en este mundo.
Haznos lo suficientemente
pequeños y pobres para saber
que debemos a los pobres
lo que debemos a Jesucristo, nuestro Señor.
Oración después de la Comunión
Dios, Padre nuestro, en esta Eucaristía
nos hemos encontrado
con tu Hijo, Jesucristo.
Haz que nos dé la pobreza de corazón
para seguirlo allí donde nos llame.
Podemos tener pocas cosas materiales
para venderlas y darlas a los pobres.
Haznos conscientes
de todas las riquezas
de mente y de corazón, de paciencia
y de amor que podemos compartir
y ayúdanos a hacerlo de todo corazón
y sin remordimientos,
en el nombre de Jesucristo, nuestro Señor.
Bendición
Normalmente, un encuentro con Jesús cambia a una persona. Pero también se lo puede rechazar, como el hombre rico del Evangelio. Que tengamos encuentros con él que nos cambien. Que Dios todopoderoso te bendiga, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.
