que nuestros bueyes vengan cargados. No haya brechas ni boquetes, ningún lamento en nuestras plazas. ¡Dichoso el pueblo al que así le sucede, dichoso el pueblo cuyo Dios es el Señor!
que nuestros bueyes vengan cargados. No haya brechas ni boquetes, ningún lamento en nuestras plazas. ¡Dichoso el pueblo al que así le sucede, dichoso el pueblo cuyo Dios es el Señor!