Ahora, en la vejez y en las canas, no me abandones, oh Dios, hasta que anuncie tu poder a la asamblea y a cuantos entran en tu fortaleza.
Ahora, en la vejez y en las canas, no me abandones, oh Dios, hasta que anuncie tu poder a la asamblea y a cuantos entran en tu fortaleza.