Ellos no escucharon ni prestaron oído, sino que cada uno seguía la maldad de su corazón endurecido. Por eso hice caer sobre ellos las maldiciones de la alianza, porque no hicieron lo que yo les mandaba.
Ellos no escucharon ni prestaron oído, sino que cada uno seguía la maldad de su corazón endurecido. Por eso hice caer sobre ellos las maldiciones de la alianza, porque no hicieron lo que yo les mandaba.