¡Levántate, espada, contra mi pastor, contra mi ayudante! –oráculo del Señor Todopoderoso–. Hiere al pastor, que se dispersen las ovejas; volveré mi mano contra los pequeños.
¡Levántate, espada, contra mi pastor, contra mi ayudante! –oráculo del Señor Todopoderoso–. Hiere al pastor, que se dispersen las ovejas; volveré mi mano contra los pequeños.