Discurso del profeta
¡Ay de mí!
Me sucede como al que rebusca
terminada la vendimia:
no quedan racimos que comer
ni brevas, que tanto me gustan;
¡Ay de mí!
Me sucede como al que rebusca
terminada la vendimia:
no quedan racimos que comer
ni brevas, que tanto me gustan;