Por eso, ¡por mi vida! –oráculo del Señor–, por haber profanado mi santuario con tus ídolos y prácticas idolátricas, juro que te rechazaré, no me apiadaré de ti ni te perdonaré.
Por eso, ¡por mi vida! –oráculo del Señor–, por haber profanado mi santuario con tus ídolos y prácticas idolátricas, juro que te rechazaré, no me apiadaré de ti ni te perdonaré.