Los herí con la sequía y el gusano, sequé sus huertos y viñedos, sus higueras y olivares los devoró la langosta, pero no se convirtieron a mí –oráculo del Señor–.
Los herí con la sequía y el gusano, sequé sus huertos y viñedos, sus higueras y olivares los devoró la langosta, pero no se convirtieron a mí –oráculo del Señor–.