Tobías 10:7

 Pero ella repuso: –Calla, déjame, no intentes engañarme. Mi hijo ha muerto. Y todos los días salía a mirar el camino por donde había marchado su hijo, porque no creía a nadie. Y cuando se ponía el sol entraba en casa, lamentándose, y se pasaba la noche llorando, sin poder dormir.

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