Mientras Esdras, llorando y postrado ante el templo de Dios, oraba y hacía esta confesión, una gran multitud de israelitas –hombres, mujeres y niños– se reunió junto a él llorando sin parar.
Mientras Esdras, llorando y postrado ante el templo de Dios, oraba y hacía esta confesión, una gran multitud de israelitas –hombres, mujeres y niños– se reunió junto a él llorando sin parar.