Cuando el Señor vio que se habían humillado, dirigió su palabra a Semayas: –Han sido humildes, no los aniquilaré. Los salvaré dentro de poco y no derramaré mi cólera sobre Jerusalén por medio de Sisac.
Cuando el Señor vio que se habían humillado, dirigió su palabra a Semayas: –Han sido humildes, no los aniquilaré. Los salvaré dentro de poco y no derramaré mi cólera sobre Jerusalén por medio de Sisac.