Cuando pasaba el rey, el profeta le gritó: –Tu servidor avanzaba hacia el centro de la batalla, cuando un hombre se acercó y me entregó otro hombre, diciéndome: Guarda a éste; si desaparece, lo pagarás con la vida o con dinero.
Cuando pasaba el rey, el profeta le gritó: –Tu servidor avanzaba hacia el centro de la batalla, cuando un hombre se acercó y me entregó otro hombre, diciéndome: Guarda a éste; si desaparece, lo pagarás con la vida o con dinero.