Él continuó por el desierto una jornada de camino y al final se sentó bajo una retama y se deseó la muerte: –¡Basta, Señor! ¡Quítame la vida, que yo no valgo más que mis padres!
Él continuó por el desierto una jornada de camino y al final se sentó bajo una retama y se deseó la muerte: –¡Basta, Señor! ¡Quítame la vida, que yo no valgo más que mis padres!