Mujer.– ¡Que el rey pronuncie el nombre del Señor, su Dios, para que el vengador de la sangre no aumente el daño acabando con mi hijo! Rey.– ¡Por la vida del Señor, no caerá en tierra un solo cabello de tu hijo!
Mujer.– ¡Que el rey pronuncie el nombre del Señor, su Dios, para que el vengador de la sangre no aumente el daño acabando con mi hijo! Rey.– ¡Por la vida del Señor, no caerá en tierra un solo cabello de tu hijo!