Baaná y Recab, hijos de Rimón, el de Beerot, se pusieron en camino, y cuando calentaba el sol llegaron a casa de Isbaal, que estaba durmiendo la siesta.
Baaná y Recab, hijos de Rimón, el de Beerot, se pusieron en camino, y cuando calentaba el sol llegaron a casa de Isbaal, que estaba durmiendo la siesta.