Pero sentía una sed enorme y gritó al Señor: —Tú me has concedido esta gran victoria, ¡y ahora voy a morir de sed y a caer en manos de esos incircuncisos!
Pero sentía una sed enorme y gritó al Señor: —Tú me has concedido esta gran victoria, ¡y ahora voy a morir de sed y a caer en manos de esos incircuncisos!