SEXTA SEMANA DE PASCUA VIERNES

Ciclo del Leccionario: I,II

Introducción

LA PRUEBA DEL SUFRIMIENTO Y DE LA RENOVACIÓN

Oración Colecta
Señor Dios, Padre misericordioso:
Es difícil para nosotros aceptar el dolor,
porque sabemos que, por el contrario,
nos has hecho para la felicidad y la alegría.
Cuando el sufrimiento nos desafía
con un provocativo “¿por qué yo; por qué a mí?”,
ayúdanos a descubrir la profundidad
de nuestra libertad interior y nuestro amor
y toda la fe y lealtad
de que somos capaces,
con el poder del Señor, y juntamente con él,
Jesucristo nuestro Señor.

Salmo Responsorial

Salmo 46, 2-3. 4-5, 6-7

R. (8a) Dios es el rey del universo. Aleluya.
Aplaudan, pueblos todos,
aclamen al Señor, de gozo llenos,
que el Señor, el Altísimo, es terrible,
y de toda tierra, rey supremo.
R. Dios es el rey del universo. Aleluya.
Fue él quien nos puso por encima
de todas las naciones y los pueblos,
al elegirnos como herencia suya,
orgullo de Jacob, su predilecto.
R. Dios es el rey del universo. Aleluya.
Entre voces de júbilo y trompetas,
Dios, el Señor, asciende hasta su trono.
Cantemos en honor de nuestro Dios,
al rey honremos y cantemos todas.
R. Dios es el rey del universo. Aleluya.

Aclamación antes del Evangelio

Cfr Lucas 24, 46. 26

R. Aleluya, aleluya.
Cristo tenía que morir y resucitar de entre los muertos,
para entrar así en su gloria.
R. Aleluya.

Oración de los Fieles

Oramos por toda la Iglesia, por todos los cristianos incomprendidos y perseguidos que dan su vida por el Evangelio, diciendo: R/Danos, Señor esa alegría que nadie nos puede quitar.

– Para que el Espíritu Santo nos otorgue paz y serenidad en tiempos de dolor y de prueba, ya que Dios nos ha hecho para la alegría y la felicidad, roguemos al Señor.
– Para que el sufrimiento y la contradicción, con la ayuda del Espíritu Santo, nos hagan crecer en la imagen y semejanza de Cristo Jesús, roguemos al Señor.
– Para que el Espíritu Santo nos guarde bien anclados en la fe y en la alegría, cuando andemos a tientas en la oscuridad de la incomprensión y de la soledad, roguemos al Señor.

Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro, Padre amoroso:
En esta eucaristía participamos
en la muerte y Resurrección salvadoras
de nuestro Señor Jesucristo.
Danos a tu Hijo como nuestro Pan de Vida,
para que, por la fuerza de su Espíritu,
afrontemos el dolor y el sufrimiento
con nuevo talante, sin rebeldía ni rechazo.
Que sean para nosotros también
como el dolor liberador del alumbramiento
de una nueva vida y de una alegría renovada,
que durará por los siglos de los siglos.

Oración después de la Comunión
Señor Dios, Padre siempre fiel:
Tú no nos pides lo imposible
Y nosotros sabemos que nos amas.
Ayúdanos a aceptar las realidades de la vida
y las exigencias de lealtad y amor
con la fuerza de tu Hijo.
Danos valor para no rechazar
los dolores de la renovación
según Cristo y su Evangelio,
para que nuestros corazones
estén llenos de una alegría
que nunca nadie nos pueda arrebatar,
ya que tu Hijo es nuestro Señor y Salvador
por los siglos de los siglos.

Bendición
Hermanos: Jesús nos asegura que cualquier cosa que pidamos al Padre en su nombre nos la concederá. Si tuviéramos suficiente fe, nunca dudaríamos o estaríamos preocupados. Que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre nosotros y nos acompañe siempre.

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