QUINTA SEMANA DE PASCUA SÁBADO
Ciclo del Leccionario: I,II
Introducción
RECHAZADOS CON CRISTO
Oración Colecta
Señor Dios nuestro:
¡Qué bueno vivir en la amistad
de tu Hijo Jesucristo!
Haz que nos percatemos
de que también en este amor
estamos comprometidos con él
y compartimos con él,
para lo bueno y para lo malo,
tanto la incomprensión y contradicción
como la alegría e intimidad.
Ayúdanos a regocijarnos
incluso cuando seamos tratados
con indiferencia o con burla por causa de Jesús,
porque ello significa
que él está todavía con nosotros,
él, nuestro Señor y Salvador
por los siglos de los siglos.
Primera Lectura
San Pablo, en pleno viaje apostólico, tiene una visión que le inspira los caminos a recorrer para anunciar el Evangelio. El apóstol puede discernir la inspiración porque vive en sintonía con Dios.
En aquellos días, Pablo fue a Derbe y luego a Listra. Había allí un discípulo, llamado Timoteo, hijo de padre griego y de madre judía cristiana. Timoteo gozaba de muy buena fama entre los hermanos de Listra e Iconio. Pablo quiso llevarlo consigo y lo circuncidó, en atención a los judíos de aquellas regiones, pues todos sabían que su padre era pagano.
En todas las ciudades por donde iban pasando, daban a conocer las decisiones tomadas por los apóstoles y los presbíteros de Jerusalén, para que las pusieran en práctica. De esta manera las comunidades cristianas se fortalecían en la fe y el número de creyentes aumentaba cada día más.
Como el Espíritu Santo les había prohibido predicar la palabra en la provincia de Asia, Pablo y Timoteo atravesaron Frigia y Galacia. Al llegar a los límites de Misia, se propusieron ir a Bitinia, pero el Espíritu de Jesús no se lo permitió. Entonces atravesaron Misia y llegaron a Tróade. Por la noche, Pablo tuvo una aparición: vio a un macedonio, que de pie ante él, le rogaba: "¡Ven a Macedonia y ayúdanos!"
Después de esta visión, determinamos salir para Macedonia, convencidos de que Dios nos llamaba a predicar allí el Evangelio.
Salmo Responsorial
R. (2a) El Señor es nuestro Dios y nosotros su pueblo. Aleluya.
Alabemos a Dios todos los hombres,
sirvamos al Señor con alegría
y con júbilo entremos en su templo.
R. El Señor es nuestro Dios y nosotros su pueblo. Aleluya.
Reconozcamos que el Señor es Dios,
que él fue quien nos hizo y somos suyos,
que somos su pueblo y su rebaño.
R. El Señor es nuestro Dios y nosotros su pueblo. Aleluya.
Porque el Señor es bueno, bendigámoslo,
porque es eterna su misericordia
y su fidelidad nunca se acaba.
R. El Señor es nuestro Dios y nosotros su pueblo. Aleluya.
Aclamación antes del Evangelio
R. Aleluya, aleluya.
Si han resucitado con Cristo, busquen las cosas del cielo,
donde está Cristo, sentado a la derecha de Dios.
R. Aleluya.
Evangelio
El evangelio de hoy nos recuerda que, como cristianos, seguimos el camino de Jesús. Y que, como él, no siempre seremos aceptados ni apreciados. No nos prometió que sería fácil ser sus discípulos. Pero nos dio y nos da su amor incondicional y los dones de su Espíritu para seguirlo.
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Si el mundo los odia, sepan que me ha odiado a mí antes que a ustedes. Si fueran del mundo, el mundo los amaría como cosa suya; pero el mundo los odia porque no son del mundo, pues al elegirlos, yo los he separado del mundo.
Acuérdense de lo que les dije: 'El siervo no es superior a su señor'. Si a mí me han perseguido, también a ustedes los perseguirán, y el caso que han hecho de mis palabras lo harán de las de ustedes. Todo esto se lo van a hacer por mi causa, pues no conocen a aquel que me envió".
Oración de los Fieles
Señor Dios, queremos ser fuertes y seguirte con todo lo que eso implique. Por eso te pedimos: R/Jesús, te seguiré. Donde me lleves, iré.
– Para que el Espíritu Santo impulse y guíe a los misioneros a llevar la alegría de la Pascua a otros pueblos y culturas, roguemos al Señor.
– Para que, como los primeros cristianos, los perseguidos a causa de Jesús mantengan con firmeza su alegría y su testimonio, roguemos al Señor.
– Para que, como nuestro Señor Jesús, estemos dispuestos e ilusionados para servir a los hombres, nuestros hermanos, roguemos al Señor.
Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro:
Tu Hijo Jesús nos sirve la copa de alegría,
pero ésta a veces puede convertirse
en copa de sufrimiento
que habremos de beber hasta las heces.
Que su Espíritu nos inspire y nos guíe
para seguir con él cuando el camino sea escabroso,
como él está siempre con nosotros,
él que es nuestro Señor
por los siglos de los siglos.
Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro:
Te damos gracias
por la alegría de participar en el banquete de tu Hijo
en esta celebración eucarística.
Haz nuestra fe suficientemente fuerte
para poder compartir la vida entera de Jesús,
incluso cuando fue rechazado o ignorado,
y nosotros con él.
Haznos comprender que su misterio pascual
es, a la vez, muerte y vida
y que ésa es la forma cómo tenemos que vivir
con Jesucristo resucitado, nuestro Señor.
Bendición
Hermanos: El mensaje de Cristo no siempre es un mensaje cómodo, tanto más cuanto que habla también necesariamente de la cruz. Pero debemos proclamar el mensaje, aun cuando tengamos que afrontar el ridículo y la contradicción. Que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre nosotros y permanezca para siempre.
