QUINTA SEMANA DE PASCUA VIERNES

Ciclo del Leccionario: I,II

Introducción

“COMO YO LES HE AMADO”

Oración Colecta
Señor Dios nuestro, Padre amoroso:
Pensamos que es bastante fácil amarte a ti,
pero amar a todos los que nos rodean,
con todos sus defectos molestos,
con frecuencia nos parece
algo por encima de nuestras fuerzas.
Haznos conscientes, Señor,
de que tú nos has aceptado tal como somos
y aun así nos amas sin reserva.
Danos fuerza para ser pacientes con todos,
para comprenderlos y amarlos,
y para elegirlos como nuestros hermanos y hermanas,
porque tú nos has elegido a todos como amigos
y eres nuestro Dios y Señor
por los siglos de los siglos.

Primera Lectura

Hechos 15, 22-31

   Las primeras comunidades, para tomar decisiones importantes que atañen a la misión, cuentan siempre con la asistencia del Espíritu Santo. Saben que nadie, ni el más meritorio, podrá inspirar en la comunidad el designio de Dios si no está asistido por el Espíritu, que sopla donde quiere e infunde sus dones adónde menos pensamos…

En aquellos días, los apóstoles y los presbíteros, de acuerdo con toda la comunidad cristiana, juzgaron oportuno elegir a algunos de entre ellos y enviarlos a Antioquía con Pablo y Bernabé. Los elegidos fueron Judas (llamado Barsabás) y Silas, varones prominentes en la comunidad. A ellos les entregaron una carta que decía:

“Nosotros, los apóstoles y los presbíteros, hermanos suyos, saludamos a los hermanos de Antioquía, Siria y Cilicia, convertidos del paganismo. Enterados de que algunos de entre nosotros, sin mandato nuestro, los han alarmado e inquietado a ustedes con sus palabras, hemos decidido de común acuerdo elegir a dos varones y enviárselos, en compañía de nuestros amados hermanos Bernabé y Pablo, que han consagrado su vida a la causa de nuestro Señor Jesucristo. Les enviamos, pues, a Judas y a Silas, quienes les transmitirán, de viva voz, lo siguiente:

‘El Espíritu Santo y nosotros hemos decidido no imponerles más cargas que las estrictamente necesarias. A saber: que se abstengan de la fornicación y de comer lo inmolado a los ídolos, la sangre y los animales estrangulados. Si se apartan de esas cosas, harán bien’. Los saludamos”.

Los enviados se despidieron y cuando llegaron a Antioquía, reunieron a la comunidad cristiana y les entregaron la carta. Al leer aquellas palabras alentadoras, todos se llenaron de júbilo.

Salmo Responsorial

Salmo 56, 8-9 10-12

R. (10a) Alabemos y cantemos al Señor. Aleluya.
Dispuesto está mi corazón, Dios mío,
para cantar tus alabanzas.
Despiértate, alma mía,
despiértense mi cítara y mi arpa,
antes de que despunte el alba.
R. Alabemos y cantemos al Señor. Aleluya.
Tocaré para ti ante las naciones,
te alabaré, Señor, entre los pueblos,
Pues su lealtad hasta las nubes llega
Y tu amor es más grande que los cielos.
Levántate, Señor, en las alturas
y llena con tu gloria el mundo entero.
R. Alabemos y cantemos al Señor. Aleluya.

Aclamación antes del Evangelio

Juan 15, 15

R. Aleluya, aleluya.
A ustedes los llamo amigos, dice el Señor,
porque les he dado a conocer
todo lo que le he oído a mi Padre.
R. Aleluya.

Oración de los Fieles

Con toda la comunidad, nos ponemos en tu presencia, Señor para agradecerte con toda la fuerza de nuestro ser, y nuestra vida entera, el amor que nos brindas diciendo: R/¡Alabamos al Señor porque es bueno, porque es eterno su amor!

– Señor, haz que amemos, contigo y como tú, a los que humana y superficialmente juzgamos indignos de ser amados, y así te decimos.
– Señor, haz que amemos, contigo y como tú, a tantos y tantas que han experimentado muy poco cariño y amor en sus vidas. y así te decimos.
– Señor, danos a nosotros y a todos tus discípulos una gran capacidad de amar como tú, con ternura, paciencia, disponibilidad para excusar y perdonar, y así te decimos.

Oración sobre las Ofrendas
Oh Dios y Padre nuestro:
Tu Hijo Jesucristo dijo
que no hay mayor amor
que entregar su vida por sus amigos;
y eso es precisamente lo que él hizo.
Queremos recibir de él suficiente fortaleza,
ya que aquí y ahora él se nos entrega de nuevo
como Pan de Vida y Bebida de Salvación.
Con la fuerza de su presencia
querríamos no poner límites a nuestro amor
y ser capaces de preferir
a los que no tienen ni nombre ni bienes,
a los pobres, afligidos y marginados,
para que nuestro amor sea
tan generoso y altruista
como el del mismo Jesucristo nuestro Señor.

Oración después de la Comunión
Señor Dios y Padre nuestro:
Acepta nuestra sincera acción de gracias
por el amor y amistad con que nos regalas,
ofrecidos de nuevo por Jesucristo, tu Hijo,
en esta celebración eucarística.
Que él permanezca siempre con nosotros
para ayudarnos a superar nuestro egoísmo
y para saber encontrar a otras personas
y acogerlas en su “alteridad”
con respeto y simpatía,
para que encontremos en ellas
a Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor.

Bendición
Hermanos: Dios nos eligió en Cristo como hermanos, hermanas y amigos. De este modo él te reveló a ti y se reveló a nosotros como un Dios de amor generoso. Para que nuestro amor llegue a ser tan gracioso y gratuito como el de Jesús, que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre nosotros y permanezca para siempre.

Scroll to Top