TERCERA SEMANA DE PASCUA LUNES

¿POR QUÉ BUSCAMOS A JESÚS?

Ciclo del Leccionario: I,II

Introducción

¿POR QUÉ BUSCAMOS A JESÚS?

Oración Colecta
Oh Dios de la vida:
Anhelamos ardientemente la vida y felicidad eternas
y la realización de todas nuestras esperanzas.
Sacia todas nuestras hambres
por medio de Jesucristo tu Hijo,
que es nuestro pan de vida.
Y cuando él nos haya llenado de sí mismo,
que nos guíe también y nos dé fuerza
para poder llevar a un mundo que espera
el alimento de reconciliación y alegría
que solamente tú puedes dar en plenitud.
Te lo pedimos por el mismo Jesucristo nuestro Señor.

Salmo Responsorial

Salmo 118, 23-24. 26-27. 29-30

R. (1b) Dichoso el que cumple en la voluntad del Señor. Aleluya.
Aunque los poderosos se burlen de mí,
yo seguiré observando fielmente tu ley.
Tus mandamientos, Señor, son mi alegría;
ellos son también mis consejeros.
R. Dichoso el que cumple en la voluntad del Señor. Aleluya.
Te conté mis necesidades y me escuchaste;
enséñame, Señor, tu voluntad.
Dame nueva luz para conocer tu ley
y para meditar las maravillas de tu amor.
R. Dichoso el que cumple en la voluntad del Señor. Aleluya.
Apártame de los caminos falsos,
y dame la gracia de cumplir tu voluntad.
He escogido el camino de la lealtad
a tu voluntad y a tus mandamientos.
R. Dichoso el que cumple en la voluntad del Señor. Aleluya.

Aclamación antes del Evangelio

Mateo 4, 4

R. Aleluya, aleluya.
No sólo de pan vive el hombre,
sino también de toda palabra
que sale de la boca de Dios.
R. Aleluya.

Oración de los Fieles

Señor Dios, elevamos una plegaria por toda la Iglesia, de la que somos parte. Para que seamos testigos de tu Buena Noticia sin concesiones, te pedimos: R/Quédate con nosotros, Señor.

– Por la Iglesia, para que sus líderes y ministros sustenten al Pueblo de Dios con el alimento sólido del Evangelio, roguemos al Señor.
– Por los cristianos divididos, para que pronto podamos partir y compartir todos juntos el alimento único del único Señor, el Pan de la Eucaristía, roguemos al Señor.
– Por todas las comunidades cristianas, para que aprendamos a apreciar el tremendo valor de la Eucaristía y a sacar de él la fuerza para comprometernos con nuestros prójimos, cercanos y lejanos, roguemos al Señor.

Oración sobre las Ofrendas
Oh Dios y Padre nuestro:
Para este banquete de la eucaristía,
banquete de acción de gracias,
traemos ante ti pan y vino,
los dones que tú mismo nos has dado.
Ellos expresan nuestra vida y nuestra lucha.
Que se conviertan en signos vivos
de la presencia de tu Hijo entre nosotros,
para que él nos sustente en nuestro caminar
hacia una vida y alegría plenas y eternas,
y que nos disponga a entregarnos generosamente,
con él y como él,
para la vida y felicidad de todo tu pueblo.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.

Oración después de la Comunión
Oh Padre nuestro amoroso:
En el pan eucarístico partido aquí para nosotros
reconocemos al que es la luz de vida,
a tu Hijo Jesucristo.
Danos siempre este pan,
que sea Jesús nuestro pan de cada día,
que sabe mejor cuando se lo comparte
con todos los que, de cualquier manera,
tienen hambre de él.
Concédenoslo por medio del mismo Jesucristo,
nuestro Señor.

Bendición
Hermanos: “Trabajen no por el alimento que perece sino por el que perdura y da vida”, nos dice Jesús. En la vida, pues, busquemos al Señor y las cosas de valor eterno. Para ello, que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre nosotros y permanezca para siempre.

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