Ella dijo a su padre:
–No te enfades, señor, si no puedo levantarme delante de ti; es que me ha venido la cosa de las mujeres.
Y él, por más que buscó, no encontró los amuletos.
Ella dijo a su padre:
–No te enfades, señor, si no puedo levantarme delante de ti; es que me ha venido la cosa de las mujeres.
Y él, por más que buscó, no encontró los amuletos.