Escuché en el cielo una voz potente que decía:
Ha llegado la victoria, el poder y el reinado de nuestro Dios
y la autoridad de su Cristo;
porque ha sido expulsado el que acusaba a nuestros hermanos,
el que los acusaba día y noche ante nuestro Dios.
Escuché en el cielo una voz potente que decía:
Ha llegado la victoria, el poder y el reinado de nuestro Dios
y la autoridad de su Cristo;
porque ha sido expulsado el que acusaba a nuestros hermanos,
el que los acusaba día y noche ante nuestro Dios.