La voz celeste que había oído me dirigió de nuevo la palabra: Anda, toma el pequeño libro que tiene abierto en la mano el ángel plantado sobre el mar y la tierra firme.
La voz celeste que había oído me dirigió de nuevo la palabra: Anda, toma el pequeño libro que tiene abierto en la mano el ángel plantado sobre el mar y la tierra firme.