En efecto, si uno se ha alejado de la inmundicia del mundo, por el conocimiento de [nuestro] Señor y Salvador Jesucristo, y de nuevo se deja enredar y se rinde, su final es peor que el principio.
En efecto, si uno se ha alejado de la inmundicia del mundo, por el conocimiento de [nuestro] Señor y Salvador Jesucristo, y de nuevo se deja enredar y se rinde, su final es peor que el principio.