Así que, si les escribí, no fue por el ofensor ni por el ofendido, sino para que descubrieran por ustedes mismos y delante de Dios la preocupación que ustedes tienen por nosotros. Lo cual me llenó de consuelo.
Así que, si les escribí, no fue por el ofensor ni por el ofendido, sino para que descubrieran por ustedes mismos y delante de Dios la preocupación que ustedes tienen por nosotros. Lo cual me llenó de consuelo.