En cambio, la justicia que nace de la fe habla así: No digas en tu corazón: ¿Quién subirá al cielo?, es decir, con la idea de hacer bajar a Cristo;
En cambio, la justicia que nace de la fe habla así: No digas en tu corazón: ¿Quién subirá al cielo?, es decir, con la idea de hacer bajar a Cristo;