Entonces fueron a despertarlo y le dijeron:
—¡Maestro, que morimos!
Él se despertó e increpó al viento y al oleaje; el lago se apaciguó y sobrevino la calma.
Entonces fueron a despertarlo y le dijeron:
—¡Maestro, que morimos!
Él se despertó e increpó al viento y al oleaje; el lago se apaciguó y sobrevino la calma.