SEGUNDA SEMANA DE PASCUA SÁBADO

Ciclo del Leccionario: I,II

Introducción

SERVIDORES EN EL ESPÍRITU

 
Oración Colecta
Señor Dios nuestro:
También hoy en día necesitamos
mujeres y hombres
llenos del Espíritu de amor y servicio
que estén atentos a las necesidades del pueblo.
Suscita, Señor, en la Iglesia
muchos cristianos dispuestos a servir.
Que escuchen incluso el clamor apenas evidente
de gente demasiado tímida
para verbalizar su pobreza y su aflicción
y que ayuden eficazmente y sin discriminación
a sus hermanos y hermanas en Cristo,
porque él es Señor nuestro
por los siglos de los siglos.

Salmo Responsorial

Salmo 32, 1-2. 4-5. 18-19

R. (22) El Señor cuida de aquellos que lo temen. Aleluya.
Que los justos aclamen al Señor;
es propio de los justos alabarlo.
Demos gracias a Dios, al son del arpa,
que la lira acompañe nuestros cantos.
R. El Señor cuida de aquellos que lo temen. Aleluya.
Sincera es la palabra del Señor
y todas sus acciones son leales.
El ama la justicia y el derecho,
la tierra llena está de sus bondades.
R. El Señor cuida de aquellos que lo temen. Aleluya.
Cuida el Señor de aquellos que lo temen
y en su bondad confían;
los salva de la muerte
y en épocas de hambre les da vida.
R. El Señor cuida de aquellos que lo temen. Aleluya.

Aclamación antes del Evangelio

R. Aleluya, aleluya.
Ha resucitado Cristo, el Señor, que creó el mundo,
y que ha salvado a los hombres por su misericordia.
R. Aleluya.

Oración de los Fieles

Elevamos en este día una oración a ti, Padre de todo poder y consuelo, para que encontremos a tu Hijo en nuestras dificultades y, con fe, nos cobijemos en su presencia, diciendo: R/Danos tu luz y tu Salvación en toda tribulación.

– Para que tengamos la más absoluta confianza en la presencia del Señor cuando somos probados, y para que no nos olvidemos de hacernos cercanos y presentes a los hermanos en dificultad y en aflicción, roguemos al Señor.
– Para que la Iglesia predique, a tiempo y a destiempo, la Buena Noticia del Señor, aun cuando al mundo no le agrade su mensaje, roguemos al Señor.
– Para que nuestras comunidades estén atentas a las necesidades materiales y espirituales de los hermanos, roguemos al Señor.

Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro:
Aquí están, sobre el altar,
nuestros sencillos dones de pan y vino.
Que tu Santo Espíritu los transforme
en Cristo, tu Hijo entre nosotros,
y que él nos transforme también a nosotros, tu pueblo,
en servidores generosos,
dispuestos a ayudar a los necesitados,
especialmente a los privados de amor
y a los que apenas han experimentado en su vida
lo que es la verdadera justicia.
Te lo pedimos por Cristo, nuestro Señor.

Oración después de la Comunión
Oh Dios, Salvador nuestro:
Cuando seamos sacudidos
por las agitadas olas de la vida,
calma nuestros temores y dinos:
“No tengan miedo; estoy aquí con ustedes”.
Danos la gracia de ser conscientes
de tu presencia y de la de tu Hijo Jesús
especialmente en las dificultades de nuestra vida.
Haznos hombres y mujeres de fe y esperanza
que sigamos siempre confiando en ti.
Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor.

Bendición
Hermanos: Las comunidades cristianas dignas de ese nombre se preocupan por sus hermanos necesitados. Pero no solo hay necesidades materiales sino también espirituales, de gente cansada, confusa, triste, desanimada, a quien hay que socorrer y animar. Ya que el Señor está con nosotros, estemos siempre al lado de los que sufren. Y, para ello, que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre.

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