SEGUNDA SEMANA DE PASCUA LUNES
Ciclo del Leccionario: I,II
Introducción
PROCLAMANDO LA PALABRA DE DIOS CON VALENTÍA
Oración Colecta
Señor Dios nuestro:
Nuestra fe es a veces tímida y vacilante,
porque tenemos miedo
de ser contrariados o ridiculizados.
Que tu Espíritu nos aliente con fuerza
y nos dé un poco al menos de su fortaleza,
para que podamos luchar con valentía
por lo que creemos
y vivir consistentemente nuestra fe con coherencia.
Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.
Primera Lectura
Anunciar el Evangelio de Jesús y su Resurrección se había puesto peligroso para aquellos primeros cristianos. Por eso, para perseverar en su misión, oraron y el Espíritu Santo les dio la fuerza que necesitaban para predicar con coraje.
En aquellos días, tan pronto como Pedro y Juan quedaron en libertad, volvieron a donde estaban sus compañeros y les contaron lo que les habían dicho los sumos sacerdotes y los ancianos. Al oír esto, todos juntos clamaron a Dios, diciendo:
"Señor, tú has creado el cielo y la tierra, el mar y todo cuanto contiene; por medio del Espíritu Santo y por boca de tu siervo David, nuestro padre, dijiste: ¿Por qué se amotinan las naciones y los pueblos hacen planes torpes? Se sublevaron los reyes de la tierra y los príncipes se aliaron contra el Señor y contra su Mesías.
Esto fue lo que sucedió, cuando en esta ciudad se aliaron Herodes y Poncio Pilato con los paganos y el pueblo de Israel, contra tu santo siervo Jesús, tu ungido, para que así se cumpliera lo que tu poder y tu providencia habían determinado que sucediera.
Y ahora, Señor, mira sus amenazas y concede a tus siervos anunciar tu palabra con toda valentía. Extiende tu mano para realizar curaciones, señales y prodigios en el nombre de tu santo siervo, Jesús''.
Al terminar la oración tembló el lugar donde estaban reunidos, los llenó a todos el Espíritu Santo y comenzaron a anunciar la palabra de Dios con valentía.
Salmo Responsorial
R. (cf 12d) Dichosos los que esperan en el Señor. Aleluya.
¿Por qué se amotinan las naciones,
y los pueblos hacen planes torpes?
Se sublevan los reyes de la tierra
y los príncipes se alían contra el Señor
y contra su Mesías, diciendo:
"Rompamos sus cadenas, sacudamos sus ataduras".
R. Dichosos los que esperan en el Señor. Aleluya.
El que vive en el cielo sonríe;
desde lo alto, el Señor se ríe de ellos.
Después les habla con ira
y los espanta con su cólera:
"Yo mismo lo he constituido como rey
en Sión, mi monte santo".
R. Dichosos los que esperan en el Señor. Aleluya.
Anunciaré el decreto del Señor.
He aquí lo que me dijo:
"Hijo mío eres tu, yo te he engendrado hoy.
Te daré en herencia las naciones,
y como propiedad toda la tierra.
Podrás gobernarlas con cetro de hierro,
y despedazarlas como jarros".
R. Dichosos los que esperan en el Señor. Aleluya.
Aclamación antes del Evangelio
R. Aleluya, aleluya.
Si han resucitado con Cristo, busquen las cosas del cielo,
donde está Cristo, sentado a la derecha de Dios.
R. Aleluya.
Evangelio
El relato de Juan es maravillosamente misericordioso y repleto de esperanza. Lo protagoniza Nicodemo, un arquetipo de todos nosotros, a quienes Jesús nos asegura también, como lo hizo con él, que podemos empezar de nuevo. Que, no importa qué edad tengamos, todos podemos nacer de nuevo del Espíritu. ¿Quién no querría empezar de nuevo?
Había un fariseo llamado Nicodemo, hombre principal entre los judíos, que fue de noche a ver a Jesús y le dijo: "Maestro, sabemos que has venido de parte de Dios, como maestro; porque nadie puede hacer los signos que tú haces, si Dios no está con él".
Jesús le contestó: "Yo te aseguro que quien no renace de lo alto, no puede ver el Reino de Dios". Nicodemo le preguntó: "¿Cómo puede nacer un hombre siendo ya viejo? ¿Acaso puede, por segunda vez, entrar en el vientre de su madre y volver a nacer?"
Le respondió Jesús: "Yo te aseguro que el que no nace del agua y del Espíritu, no puede entrar en el Reino de Dios. Lo que nace de la carne, es carne; lo que nace del Espíritu, es espíritu. No te extrañes de que te haya dicho: 'Tienen que renacer de lo alto'. El viento sopla donde quiere y oyes su ruido, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Así pasa con quien ha nacido del Espíritu".
Oración de los Fieles
Oramos con toda la Iglesia para que el Señor Dios Todopoderoso nos envíe su Espíritu y renueve la faz de la tierra diciendo: R/Te lo pedimos, Señor.
– Aviva la gracia de nuestro bautismo, para que nuestra fe sea fresca, contagiosa y comprometida. Oremos.
– Haz plenamente nueva nuestra vida: haznos mujeres y hombres nuevos, despojándonos de todo lo que nos separa de ti. Oremos.
– Impúlsanos a proclamar audazmente tu Evangelio en todas las estructuras de corrupción y de pecado, de poder y de injusticia, grandes y pequeñas. Oremos.
Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro:
Tu Santo Espíritu transforma
nuestras ofrendas de pan y vino
en el Cuerpo y Sangre de Cristo.
Que él envíe también todo su poder
a la comunidad cristiana
para que sepamos unirnos y renovarnos constantemente,
hasta que nos atrevamos a proclamar
el mensaje de tu Hijo
con el testimonio de nuestras vidas.
Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.
Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro:
Tú tienes tus sabios caminos
para llevar a cabo tus planes;
cuando los hombres intentan frustrarlos,
no pueden ser sino perdedores.
Oh Dios, danos tu Espíritu de sabiduría,
el Espíritu por el que hemos renacido en el bautismo,
y, gracias a él, consérvanos siempre jóvenes
de mente y corazón,
para que sigamos sirviéndote
con el entusiasmo de nuestra juventud.
Te lo pedimos por medio de Jesucristo nuestro Señor.
Bendición
Hermanos: Todos nosotros hemos renacido por el bautismo. Que nuestras mentes y corazones no envejezcan nunca sino que permanezcan frescos y activos, sea cual sea nuestra edad. y que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre.
