TRIGESIMOCUARTA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO MIÉRCOLES
OPORTUNIDAD PARA DAR TESTIMONIO
Ciclo del Leccionario: II
Introducción
Oración Colecta
Oh Dios, Padre nuestro:
Creemos que tus planes para nosotros
son de paz y valentía, no de miedo o temor.
Mantén nuestros ojos abiertos a los signos
de la constante venida de Jesucristo el Señor.
Ayúdanos a comprometernos sin descanso
con el crecimiento de tu Reino entre los hombres,
disponiéndonos a tus planes de Salvación
y abriendo el camino que lleva a tu eterna morada.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.
Primera Lectura
Hoy el Libro del Apocalipsis describe el juicio último como el éxodo final. Plagas habían sobrevenido a los egipcios; siete plagas golpean a los que han rechazado a Cristo. Los que han seguido a Cristo, el Cordero Pascual, y han atravesado el mar Rojo siendo fieles pasando el lago y el fuego de tribulaciones, entran en la tierra prometida. Allí cantan el cántico de Moisés, el canto de su liberación, a Dios, el Señor de la historia. Que esta eucaristía sea un cántico de alabanza a Dios por nuestra liberación en Cristo.
Las siete últimas plagas
Vi otra señal en el cielo, grande y admirable: siete ángeles que llevan las siete últimas plagas, en las que se agota la ira de Dios.
Vi una especie de mar transparente veteado de fuego. Los que habían vencido a la fiera, a su imagen y al número de su nombre estaban junto al mar transparente con las cítaras de Dios.
Cantan el cántico de Moisés, siervo de Dios, y el cántico del Cordero:
Grandes y admirables son tus obras,
Señor Dios Todopoderoso;
justos y acertados tus caminos,
Rey de las naciones.
¿Quién no te respetará, Señor,
quién no dará gloria a tu nombre?
Tú sólo eres santo,
y todas las naciones vendrán
a adorarte en tu presencia,
porque se han revelado
tus decisiones.
Salmo Responsorial
R. (Ap 15, 3b) Señor, tus obras son maravillosas.
Cantemos al Señor un canto nuevo,
pues ha hecho maravillas.
Su diestra y su santo brazo
le han dado la victoria.
R. Señor, tus obras son maravillosas.
El Señor ha dado a conocer su victoria,
y ha revelado a las naciones su justicia.
Una vez más ha demostrado Dios
su amor y su lealtad hacia Israel.
R. Señor, tus obras son maravillosas.
Alégrense el mar y el mundo submarino,
el orbe y todos los que en él habitan.
Que los ríos estallen en aplausos
y las montañas salten de alegría. R.
R. Señor, tus obras son maravillosas.
Regocíjese todo ante el Señor,
porque ya viene a gobernar el orbe.
Justicia y rectitud serán las normas
con las que rija a todas las naciones. R.
R. Señor, tus obras son maravillosas.
Aclamación antes del Evangelio
R. Aleluya, aleluya.
Sé fiel hasta la muerte
y te daré como premio la vida, dice el Señor.
R. Aleluya.
Evangelio
Nuestro Bautismo nos ha hecho testigos de Cristo. Pero no siempre el camino del testimonio será fácil. Confiemos en que Cristo, con su Espíritu, él nos dará la sabiduría suficiente para perseverar y la elocuencia para anunciar la razón de nuestra fe.
Pero antes de todo eso los detendrán, los perseguirán, los llevarán a las sinagogas y las cárceles, los conducirán ante reyes y magistrados a causa de mi nombre,
y así tendrán la oportunidad de dar testimonio de mí.
Háganse el propósito de no preparar su defensa;
yo les daré una elocuencia y una prudencia que ningún adversario podrá resistir ni refutar.
Hasta sus padres y hermanos, parientes y amigos los entregarán y algunos de ustedes serán ajusticiados;
y todos los odiarán a causa de mi nombre.
Sin embargo no se perderá ni un pelo de su cabeza.
Gracias a la constancia salvarán sus vidas.
Oración de los Fieles
– Por la Iglesia. Para que, libre de todo temor paralizante, tenga la valentía nacida de la fe y dé testimonio del Evangelio, roguemos al Señor.
– Por los pastores de la Iglesia. Para que en estos tiempos difíciles no sean hombres y mujeres tímidos y temerosos sino audaces y llenos de confianza en Dios, roguemos al Señor.
– Por los profetas de hoy. Para que nadie los amordace, y que sepamos escuchar su llamado a la conversión en nombre de Dios, roguemos al Señor.
Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro:
Acepta bondadoso este pan y este vino
que ahora te ofrecemos
como señales de que nos comprometemos
a edificar tu Reino en nuestro mundo.
Que nuestras actitudes y decisiones en la vida
sean las mismas de Jesús, tu Hijo;
que, constructivos y creadores,
demos forma a la Tierra nueva
y que un día te encontremos plenamente
en las alegrías de tu Cielo nuevo.
Concédenoslo por medio de Jesucristo nuestro Señor.
Oración después de la Comunión
Señor, Dios nuestro:
Tu Hijo Jesús, muriendo destruyó nuestra muerte,
y resucitando restauró nuestra vida.
Que por la fuerza de esta eucaristía
nosotros, y toda la humanidad,
aun con los dolores y tensiones de todo crecimiento
crezcamos en Cristo día a día.
Conserva viva en nosotros
la alegría de una firme esperanza
por la que creemos que tu amanecer de justicia está llegando
para hacernos nuevos y hacer nuevas todas las cosas.
Y que Jesús regrese para hacernos partícipes de su gloria
que durará por los siglos de los siglos.
Bendición
Hermanos: ¡No teman! Estamos en las manos de Dios. Confíen en él. Que su Espíritu viva, hable y actúe en nosotros. Y que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y los acompañe siempre.
