TRIGESIMO PRIMERA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO JUEVES
PERDIDO Y ENCONTRADO
Ciclo del Leccionario: I
Introducción
Oración Colecta
Señor Dios nuestro:
Sabemos que Jesús vino para redimir a todos;
sin embargo, él quería encontrar especialmente
a los rechazados por la gente:
al cobrador de impuestos, al pecador, al perdido y derrochador.
No nos permitas, Padre de bondad,
que, llevados por nuestro celo por lo recto y bueno,
perdamos de vista a las personas rechazadas por la gente,
que sin embargo merecían el cariño especial de tu Hijo,
Jesucristo nuestro Señor.
Primera Lectura
El corazón del Evangelio y del cristianismo consiste en vivir los unos para los otros y, de algún modo, pertenecer a otros: a Dios y a nuestros prójimos.
Somos del Señor
Ninguno vive para sí,
ninguno muere para sí.
Si vivimos, vivimos para el Señor;
si morimos, morimos para el Señor;
en la vida y en la muerte
somos del Señor.
Para eso murió Cristo y resucitó: para ser Señor de muertos y vivos.
Tú, ¿por qué juzgas a tu hermano? Tú, ¿por qué desprecias a tu hermano? Todos hemos de comparecer ante el tribunal de Dios,
como está escrito: Juro –dice el Señor–, ante mí se doblará toda rodilla, toda boca confesará a Dios.
Por tanto, cada uno de nosotros tendrá que rendir cuenta de sí mismo ante Dios.
Aclamación antes del Evangelio
R. Aleluya, aleluya.
Vengan a mí, todos los que están fatigados
y agobiados por la carga,
y yo les daré alivio, dice el Señor.
R. Aleluya.
Evangelio
El capítulo 15 de Lucas, entero, trata de gente que ha perdido algo y acaba encontrándolo: un pastor encuentra una oveja perdida, una ama de casa encuentra una valiosa moneda y un padre feliz vuelve a encontrar a su hijo. Todos se sienten sumamente felices, excepto el hermano mayor del hijo perdido. Esta alegría de todos manifiesta la atención de Jesús por todo lo perdido, rechazado, devaluado a los ojos del mundo.
Parábola de la oveja perdida
Todos los recaudadores de impuestos y los pecadores se acercaban a escuchar.
Los fariseos y los doctores murmuraban:
—Éste recibe a pecadores y come con ellos.
Él les contestó con la siguiente parábola:
—Si uno de ustedes tiene cien ovejas y se le pierde una, ¿no deja las noventa y nueve en el campo y va a buscar la extraviada hasta encontrarla?
Al encontrarla, se la echa a los hombros contento,
se va a casa, llama a amigos y vecinos y les dice: Alégrense conmigo, porque encontré la oveja perdida.
Les digo que, de la misma manera habrá más fiesta en el cielo por un pecador que se arrepienta que por noventa y nueve justos que no necesiten arrepentirse.
Parábola de la moneda perdida 8Si una mujer tiene diez monedas y pierde una, ¿no enciende una lámpara, barre la casa y busca con mucho cuidado hasta encontrarla?
Al encontrarla, llama a las amigas y vecinas y les dice: Alégrense conmigo, porque encontré la moneda perdida.
Les digo que lo mismo se alegrarán los ángeles de Dios por un pecador que se arrepienta.
Oración de los Fieles
– Para que los pastores de la Iglesia y de la sociedad no se pierdan yendo neciamente en busca del poder, del prestigio y de las riquezas, roguemos al Señor.
– Para que el Señor dé a su Iglesia pastores comprometidos, que sigan, como los primeros discípulos, echando las redes con tacto y bondad, para que todos conozcan al Salvador, roguemos al Señor.
– Para que, en nuestra comunidad, nos apoyemos y estimulemos mutuamente esforzándonos por vivir más radicalmente la vida misma de Cristo, roguemos al Señor.
Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro:
Que tu pan y tu vino nos recuerden nuestra solidaridad
incluso con los que viven al margen de la sociedad.
Tú los amas, y ellos son parte de nosotros.
Que podamos darles la palabra de aliento
que ellos están esperando.
Que nosotros también los busquemos y los amemos
como nuestro Señor Jesucristo,
tu Hijo y Salvador nuestro
que vive y reina por los siglos de los siglos.
Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro:
Tu Reino no es propiedad privada y excluyente
de aquellos a quienes has concedido la gracia
de encontrarte y de creer en ti.
Que nos preocupemos y busquemos contigo
a los débiles, a los violentos, a los tímidos,
sin ninguna actitud de superioridad o condescendencia.
Ayúdanos a formar una comunidad
en la que haya espacio suficiente para todos;
una comunidad que favorezca el crecimiento
y la dignidad humana de todos y cada uno.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.
Bendición
Hermanos: Sabemos que Dios ama a todos y quiere que todos pertenezcan a su Reino. Que ayudemos a cualquier hermano, en cualquier lugar y momento, para que encuentre realmente al Señor. Que el mismo Señor nos ayude. Y que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y les acompañe siempre.
