TRIGESIMO PRIMERA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO MARTES

PERTENECEMOS TODOS AL MISMO CUERPO

Ciclo del Leccionario: I

Introducción

Oración Colecta
Señor Dios nuestro:
Como partes de un mismo Cuerpo,
tú nos has hecho dependientes unos de otros.
Enséñanos a amarnos,
ya que sólo cuando estamos unidos
podemos vivir en esperanza y alegría,
y perseverar en las pruebas y tribulaciones.
Solamente cuando somos uno
podemos aliviar el sufrimiento
que oprime a tantos vecinos nuestros.
Concédenos benigno esta unidad en el Amor,
que nos une contigo
más allá de las fronteras de la muerte.

Primera Lectura

Rom 12,5-16a

Somos todos miembros del Cuerpo de Cristo, cada uno trabajando, con sus propios dones y talentos, por el bienestar de todo el Cuerpo y en solidaridad con nuestro destino común: Jesucristo. Hemos sido invitados a la misma mesa, donde hay puesto para todos, especialmente los más débiles y los últimos.

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así, aunque somos muchos, formamos con Cristo un solo cuerpo, y estamos unidos unos a otros como partes de un mismo cuerpo.

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Tenemos dones diversos según la gracia que Dios ha concedido a cada uno: por ejemplo, si hemos recibido el don de la profecía debemos ejercerlo según la medida de la fe,

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el que tenga el don del servicio, sirviendo; el de enseñar, enseñando.

8

El que exhorta, exhortando; el que reparte, hágalo con generosidad; el que preside, con diligencia; el que alivia los sufrimientos, de buen humor.

9

Amen con sinceridad: aborrezcan el mal y tengan pasión por el bien.

10

En el amor entre hermanos demuéstrense cariño, estimando a los otros como más dignos.

11

Con celo incansable y fervor de espíritu sirvan al Señor.

12

Alégrense en la esperanza, sean pacientes en el sufrimiento, perseverantes en la oración;

13

solidarios con los consagrados en sus necesidades, practiquen la hospitalidad.

14

Bendigan a los que los persiguen, bendigan y no maldigan nunca.

15

Alégrense con los que están alegres y lloren con los que lloran.

16

Vivan en armonía unos con otros. No busquen grandezas, pónganse a la altura de los más humildes. No se tengan por sabios.

Aclamación antes del Evangelio

Mateo 11, 28

R. Aleluya, aleluya.
Vengan a mí, todos los que están fatigados
y agobiados por la carga,
y yo les daré alivio, dice el Señor.
R. Aleluya.

Evangelio

Lucas 14, 15-24

Abrimos nuestros corazones y nuestros hogares a los pobres, los abandonados, los que no tienen ni nombre ni fama. Así vamos construyendo el Reino de Dios.

15

El banquete de bodas 

Uno de los invitados, al oírlo, dijo:

—¡Dichoso el que se siente al banquete del reino de Dios!

16

Jesús le contestó:

—Un hombre daba un gran banquete, al que invitó a muchos.

17

Hacia la hora del banquete envió a su sirviente a decir a los invitados: Vengan, ya todo está preparado.

18

Pero todos, uno tras otro se fueron disculpando. El primero dijo: He comprado un terreno y tengo que ir a examinarlo; te ruego me disculpes.

19

El segundo dijo: He comprado cinco yuntas de bueyes y voy a probarlos; te ruego me disculpes.

20

El tercero dijo: Me acabo de casar y no puedo ir.

21

El sirviente volvió a informar al dueño de casa. Éste, irritado, dijo al sirviente: Sal rápido a las plazas y calles de la ciudad y trae aquí a pobres, mancos, ciegos y cojos.

22

Regresó el sirviente y le dijo: Señor, se ha hecho lo que ordenabas y todavía sobra lugar.

23

El señor dijo al sirviente: Ve a los caminos y veredas y oblígalos a entrar hasta que se llene la casa.

24

Porque les digo que ninguno de aquellos invitados probará mi banquete.

Oración de los Fieles

– Para que la Iglesia no solamente ame a los pobres y cuide de ellos, sino que también hable con firmeza y claridad en su defensa cuando sean pisoteados en su dignidad y en sus derechos, roguemos al Señor.
– Para que en los pobres, los enfermos y discapacitados sepamos reconocer y acoger a Jesús mismo que sufre en ellos, roguemos al Señor.
– Para que los pobres y los que sufren sigan creyendo, a pesar de la adversidad, en el amor, el servicio y la justicia de Dios presentes en los hermanos y hermanas que defienden sus derechos y trabajan por su dignidad, roguemos al Señor.

Oración sobre las Ofrendas
Oh Dios, Padre nuestro:
Te damos gracias por tu invitación
a partir el Pan de Vida con tu Hijo
y a celebrar su memoria en torno a su mesa.
Disponnos para compartir también
el pan material, el de nuestra escucha,
el de nuestro tiempo,
con todos a aquellos a quienes tú amas,
para que seamos tu comunidad,
que destaque por el servicio y el mutuo amor.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.

Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro:
En tu infinita bondad,
tú nos has dado el alimento de Vida
de tu Hijo Jesucristo.
Ya que hemos compartido este banquete como hermanos,
guárdanos siempre unidos contigo y unos a otros.
Que el Espíritu de Jesús viva en nosotros;
que nos apoyemos unos a otros
en nuestro caminar hacia la felicidad eterna
que comienza aquí en la Tierra
y que continuará por los siglos de los siglos.

Bendición
Hermanos: Hoy el Señor nos ha desafiado: Ofrezcan su hospitalidad a los extraños, bendigan a los que los persiguen. Alégrense con los que se alegran, lloren con los que lloran. Vivan en armonía los unos con los otros. ¡Qué tarea tan linda! Para que podamos realizarla, que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre.

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