TRIGÉSIMA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO VIERNES
PUEBLO DE LA PROMESA
Ciclo del Leccionario: I
Introducción
Oración Colecta
Señor Dios nuestro:
ayúdanos a ser auténticos cristianos;
que no nos apeguemos a la observancia de la Ley
sino a la vida del Espíritu que debe animarla
mientras llevamos a cabo
tu plan de Amor y fraternidad
en Espíritu y en verdad,
por la gracia de Jesucristo,
Hijo tuyo y Señor nuestro
por los siglos de los siglos.
Primera Lectura
Somos el nuevo Israel, el pueblo de la Promesa de Dios, el nuevo Pueblo elegido. Dios nos ha concedido muchos privilegios. La angustia que Pablo expresa con respecto a Israel, ¿acaso no ha de ser sentida también por la Iglesia con respecto a muchos cristianos y también por muchos cristianos con respecto a la Iglesia, lenta en buscar auténtica renovación? ¿Estamos disponibles, como Pablo, a dedicarnos, al costo que sea, a la Salvación de nuestros hermanos y hermanas, incluidos los que no son parte de la Iglesia?
La situación de Israel
Les voy a hablar sinceramente, como cristiano, sin mentir; y el Espíritu Santo confirma el testimonio de mi conciencia.
Siento una pena muy grande, un dolor incesante en el alma:
hasta desearía ser aborrecido de Dios y separado de Cristo si así pudiera favorecer a mis hermanos, los de mi linaje.
Ellos son israelitas, adoptados como hijos de Dios, tienen su presencia, las alianzas, la ley, el culto, las promesas,
los patriarcas; de su linaje carnal desciende Cristo, Dios bendito por siempre, que está sobre todo. Amén.
Aclamación antes del Evangelio
R. Aleluya, aleluya.
Mis ovejas escuchan mi voz, dice el Señor;
yo las conozco y ellas me siguen.
R. Aleluya.
Evangelio
Un sábado, mientras comía en la casa de un hombre importante, Jesús, saltándose las reglas de la Ley que impedía trabajar en sábado, cura a alguien que sufre. Una vez más, Jesús nos recuerda que las leyes religiosas o humanas están al servicio de los hombres y no al revés.
Sana a un hidrópico
Un sábado que entró a comer en casa de un jefe de fariseos, ellos lo vigilaban.
Se le puso delante un hidrópico.
Jesús tomó la palabra y preguntó a los doctores de la ley y fariseos:
—¿Está permitido sanar en sábado o no?
Ellos callaron.
Jesús tomó al enfermo, lo sanó y lo despidió.
Después les dijo:
—Supongamos que a uno de ustedes se le cae un hijo o un buey a un pozo: ¿acaso no lo sacará enseguida, por más que sea sábado?
Y ellos no supieron qué responderle.
Oración de los Fieles
– Por la Iglesia, nuevo Pueblo de Dios. Para que nos despojemos de toda arrogancia y alarde de poder y revelemos al mundo de hoy el rostro de Cristo, humilde y servicial, roguemos al Señor.
– Por todos los cristianos. Para que no busquemos una paz vacía y superficial basada en el conformismo y en la falta de compromiso, sino que nos comprometamos seriamente con la conversión del mundo a los valores y el estilo de vida de Jesucristo, roguemos al Señor.
– Por los enfermos y agonizantes. Para que la visión del Señor transfigurado confirme en ellos su esperanza en la Resurrección y en la felicidad eterna, roguemos al Señor.
Oración sobre las Ofrendas
Señor y Dios nuestro:
Tú quisiste que Jesús, tu Hijo,
se hiciera uno de nosotros,
ligado a su tierra, a las tradiciones de su Pueblo
y a su gente.
Y que el Pueblo de la primera Alianza
fuera el que nos precediera en la fe
como signo viviente de tu Historia de Salvación.
Haz que todos entendamos que somos una sola familia humana
llamada a la unidad en la diversidad
alabando, honrando y haciendo crecer tu maravillosa Creación.
Te lo pedimos por medio de Jesucristo nuestro Señor.
Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro:
Nos has hecho tu nuevo Pueblo de la Promesa.
Con confianza te pedimos hoy:
Danos fuerza para permanecer en tu Amor,
unidos a ti en una Alianza de amor y fidelidad
siempre creativa y renovada
por medio de Jesucristo nuestro Señor.
Bendición
Hermanos: Mantengámonos vigilantes contra todas las formas de odio e intolerancia que aquí y allá levantan muros entre los hombres en lugar de tender puentes de comunión y fraternidad. Con los judíos, nuestros hermanos mayores, las demás iglesias y denominaciones cristianas, las religiones del mundo que profesan su fe en Dios y todos los hombres y mujeres de buena voluntad, empeñémonos en encontrar juntos caminos para el bien, la justicia, la paz y el cuidado de la Creación, nuestra única Casa común. Con la bendición del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
