VIGESIMONOVENA SEMANA DEL TIEMPO OREDINARIO SÁBADO
“USTEDES ESTÁN EN EL ESPÍRITU”
Ciclo del Leccionario: I
Introducción
Oración Colecta
Señor Dios nuestro:
Tú entras en nuestra existencia, rota y dividida como está
y con la muerte inscrita en ella,
para hacernos libres por la acción de tu Espíritu.
Que ojalá sepamos darle espacio
para que trabaje en nosotros,
nos unifique interiormente
y renueve nuestro ser y nuestras acciones.
Que, con su ayuda,
venzamos a las fuerzas del mal en nosotros.
Que no nos talen como a árboles estériles y sin fruto,
sino que vivamos para comunicar vida y amor
por medio de Jesucristo nuestro Señor.
Primera Lectura
El cristiano, como cualquier otro ser humano, tiene que luchar dentro de sí contra la tiranía del pecado. Los cristianos son también seres desgarrados, capaces de lo peor, y, sin embargo, capacitados para lo mejor gracias al poder del Espíritu de Cristo. Tenemos que hacer nuestra la experiencia de Jesús. Tenemos que esforzarnos para que el Espíritu viva en nosotros y, bajo su guía y con su vitalidad, buscar la identidad de Cristo.
Vida por el Espíritu
En conclusión, no hay condena para los que pertenecen a Cristo Jesús.
Porque la ley del Espíritu que da la vida, por medio de Cristo Jesús, me ha librado de la ley del pecado y de la muerte.
Lo que no podía hacer la ley, por la debilidad de la condición carnal, lo ha hecho Dios enviando a su Hijo, en condición semejante a la del hombre pecador para entendérselas con el pecado; en su carne ha condenado al pecado,
para que la justa exigencia de la ley la cumpliéramos los que no procedemos movidos por bajos instintos, sino por el Espíritu.
En efecto, los que se dejan guiar por los bajos instintos tienden a lo bajo; los que se dejan guiar por el Espíritu tienden a lo espiritual.
Los bajos instintos tienden a la muerte, el Espíritu tiende a la vida y la paz.
Porque la tendencia de los bajos instintos se opone a Dios; ya que no se someten a la ley de Dios ni pueden hacerlo;
y los que se dejan arrastrar por ellos no pueden agradar a Dios.
Pero ustedes no están animados por los bajos instintos, sino por el Espíritu, ya que el Espíritu de Dios habita en ustedes. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no le pertenece.
Pero si Cristo está en ustedes, aunque el cuerpo muera por el pecado, el espíritu vivirá por la justicia.
Y si el Espíritu del que resucitó a Jesús de la muerte habita en ustedes, el que resucitó a Cristo de la muerte dará vida a sus cuerpos mortales, por el Espíritu suyo que habita en ustedes.
Aclamación antes del Evangelio
R. Aleluya, aleluya.
No quiero la muerte del pecador,
sino que se arrepienta y viva, dice el Señor.
R. Aleluya.
Evangelio
Somos pecadores, pero Dios es un Dios paciente, dispuesto siempre a dar nuevas oportunidades.
Exhortación al arrepentimiento
En aquella ocasión se presentaron algunos a informarle acerca de unos galileos cuya sangre había mezclado Pilato con la de sus sacrificios.
Él contestó:
—¿Piensan que aquellos galileos, sufrieron todo eso porque eran más pecadores que los demás galileos?
Les digo que no; y si ustedes no se arrepienten, acabarán como ellos.
¿O creen que aquellos dieciocho sobre los cuales se derrumbó la torre de Siloé y los mató, eran más culpables que el resto de los habitantes de Jerusalén?
Les digo que no; y si ustedes no se arrepienten acabarán como ellos.
La higuera sin higos
Y les propuso la siguiente parábola: —Un hombre tenía una higuera plantada en su viña. Fue a buscar fruto en ella y no lo encontró.
Dijo al viñador:
—Hace tres años que vengo a buscar fruta en esta higuera y nunca encuentro nada. Córtala, que encima está malgastando la tierra.
Él le contestó:
—Señor, déjala todavía este año; cavaré alrededor y la abonaré,
a ver si da fruto. Si no, el año que viene la cortarás.
Oración de los Fieles
– Para que todos los pastores y los fieles escuchemos el llamado de la Iglesia a mirar dentro de nuestros corazones y cambiar todo lo que se debe cambiar, roguemos al Señor.
– Para que sepamos llevar un poco de calor y afecto a aquellos cuyos corazones están vacíos y fríos, descubriéndoles la felicidad del amor de Dios y del prójimo, roguemos al Señor.
– Para que la Palabra de Dios nos mueva y estimule a dar frutos de justicia y de amor, y que el Pan de Vida de la eucaristía nos haga fuertes y fieles, roguemos al Señor.
Oración sobre las Ofrendas
Señor, Dios de Vida y Amor:
Tú creaste al hombre a tu imagen y semejanza
y después enviaste a tu Hijo entre nosotros
para asumir nuestra propia semejanza humana.
Ya que él viene ahora a nosotros en esta eucaristía,
Él, que conoció cómo sortear el pecado,
te pedimos que su Espíritu llegue a ser
fuente de nuestra fuerza y vitalidad,
para que experimentemos lo mismo que tu Hijo
y para que con él muramos al pecado
y obtengamos la vida que nunca acaba.
Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.
Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro:
Te pedimos que seamos en nuestra vida
tan eficazmente guiados por tu Espíritu
–que es también el Espíritu de Jesús, tu Hijo–
que no estemos meramente agradecidos
por la libertad que nos trajo,
ni proclamemos su mensaje como nuestra ideología,
sino que tu Hijo viva en nosotros de tal manera
que la gente reconozca que es nuestro Señor,
que vive y reina por los siglos de los siglos.
Bendición
Hermanos: Dios envió a su Hijo para quitar el pecado del mundo y para hacernos vivir en el Espíritu que nos trae vida y paz. Vivamos, pues, la vida del Espíritu, con la bendición de Dios todopoderoso, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.
