VIGESIMONOVENA SEMANA DEL TIEMPO OREDINARIO VIERNES

LOS SIGNOS DE LOS TIEMPOS

Ciclo del Leccionario: I

Introducción

Oración Colecta
Señor Dios nuestro:
El mundo de hoy tiene hambre
de justicia, de verdad y de valores espirituales
muchas veces “envasados” en formatos
que nos impiden reconocerlos…
Abre nuestros ojos,
y danos tu espíritu de sabiduría y discernimiento.
para distinguir el grito silencioso o estridente
de tantos y tantas hermanos nuestros
que se paran frente a los grandes dramas del mundo
de manera evangélica sin proponérselo.
Ayúdanos a descubrir entre ellos
los caminos de comunión
para que podamos ir todos juntos hacia ti,
por Jesucristo nuestro Señor.

Primera Lectura

Rom 7,18-25a

San Pablo describe la experiencia de los conversos. Ellos se dan cuenta de que antes de su conversión, a pesar de su buena voluntad, eran incapaces de seguir su conciencia o la Ley de Moisés. Pero, ahora que conocen a Cristo, pueden vencer en sus luchas contra el mal dentro de ellos mismos. Nosotros también experimentamos una lucha similar y continua dentro nuestro. Somos seres desgarrados, capaces de lo mejor y de lo peor. Pero, a causa de Cristo, incluso lo peor en nosotros puede transformarse también en lo más bueno.

18

Sé que nada bueno hay en mí, es decir, en mis bajos instintos. El deseo de hacer el bien está a mi alcance, pero no el realizarlo.

19

No hago el bien que quiero, sino que practico el mal que no quiero.

20

Pero si hago lo que no quiero, ya no soy yo quien lo ejecuta, sino el pecado que habita en mí.

21

Y me encuentro con esta fatalidad: que deseando hacer el bien, se me pone al alcance el mal.

22

En mi interior me agrada la ley de Dios,

23

en mis miembros descubro otra ley que lucha con la ley de la razón y me hace prisionero de la ley del pecado que habita en mis miembros.

24

¡Desgraciado de mí! ¿Quién me librará de esta condición mortal?

25

¡Gracias a Dios por Jesucristo Señor nuestro! En resumen, con la razón yo sirvo a la ley de Dios, con mis bajos instintos a la ley del pecado.

Aclamación antes del Evangelio

Cfr Mateo 11, 25

R. Aleluya, aleluya.
Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra,
porque has revelado los misterios del Reino
a la gente sencilla.
R. Aleluya.

Evangelio

Lucas 12, 54-59

En su introducción, la Constitución del Vaticano II sobre la Iglesia en el Mundo de Hoy dice: “Es deber permanente de la Iglesia escrutar a fondo los signos de los tiempos e interpretarlos a la luz del Evangelio, de forma que, acomodándose a cada generación, pueda la Iglesia responder a los perennes interrogantes de la humanidad sobre el sentido de la vida presente y de la vida futura, y sobre la mutua relación de ambas.” Por “signos de los tiempos” queremos significar corrientes de pensamiento y actitudes ante los acontecimientos, aspiraciones, problemas, movimientos de la humanidad, y semejantes. Pensemos en los ecologistas, las feministas, los antirracistas, los grupos anticonsumo, los pacifistas… ¿Seremos capaces de identificar también en estos signos valores evangélicos?

54

Las señales del tiempo 

A la multitud le dijo:

—Cuando ven levantarse una nube en oriente, enseguida dicen que lloverá, y así sucede.

55

Cuando sopla el viento sur, dicen que hará calor, y así sucede.

56

¡Hipócritas! Saben interpretar el aspecto de la tierra y el cielo, ¿cómo pues no saben interpretar el momento presente?

57

Llegar a acuerdos 

¿Por qué no juzgan ustedes mismos lo que es justo?

58

Cuando acudas con tu rival al juez, procura lograr un arreglo con él mientras vas de camino; no sea que te arrastre hasta el juez, el juez te entregue al guardia y el guardia te meta en la cárcel.

59

Te digo que no saldrás de allí hasta haber pagado el último centavo.

Oración de los Fieles

– Señor, que la Iglesia de hoy sepa proclamar el Evangelio a la gente de hoy en un lenguaje de hoy, te rogamos.
– Señor, que los ministros consagrados de la Iglesia conozcan bien y se familiaricen con las necesidades y aspiraciones del mundo y de la gente de hoy, te rogamos.
– Señor, haznos capaces de transformar un mundo de injusticia en un mundo de integridad, un mundo frío e indiferente en un mundo cálido de amor y misericordia, te rogamos.

Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro:
Estos dones de pan y vino que te ofrecemos
hablan de vida y de atención,
de crecimiento y de participación.
Que hablen también a nuestros corazones
del amor oblativo de Jesús, tu Hijo,
para que nosotros también
nos entreguemos generosamente
al crecimiento de su Reino.
Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.

Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro:
Tú nos has llamado de nuevo
por medio del Cuerpo eucarístico
de tu Hijo Jesús
para hacer el Cuerpo místico de la Iglesia
cada vez más el signo vivo de tu presencia
y de tu acción en este mundo.
Haznos también receptivos
de todo lo bueno que hay en este mundo.
Ayúdanos a dialogar con nuestro tiempo
y con la gente de hoy,
para que este nuestro mundo sea tuyo
y tú seas nuestro Dios y Señor
por los siglos de los siglos.

Bendición
Hermanos: Si queremos ser gente que vive en nuestro tiempo, tenemos que estar con los ojos abiertos a todo lo que sucede en el mundo a nuestro alrededor. Nadie es una isla. Nadie debiera vivir en un mundo aparte. Esta actitud nos abrirá los ojos también para comprender mejor nuestra fe. Que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre nosotros y permanezca para siempre.

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