VIGESIMONOVENA SEMANA DEL TIEMPO OREDINARIO MIÉRCOLES
LIBRES y VIGILANTES
Ciclo del Leccionario: I
Introducción
Oración Colecta
Oh Dios y Padre nuestro:
En la generosidad de tu imaginación creadora
tú distribuyes a las personas
una rica variedad de dones y talentos
de mente, corazón y gracia.
Convéncenos, Señor,
de que no somos ni más grandes ni mejores que nadie
por los dones recibidos,
sino solamente más responsables por ellos..
Ayúdanos a usar todo lo que somos y tenemos
en servicio de los demás.
Te lo pedimos por medio de Jesucristo nuestro Señor.
Primera Lectura
Las personas que han sido liberadas de la esclavitud del pecado, dice San Pablo, están llamadas a vivir en la gracia de Dios siempre, como personas libres que son. Solamente pueden servir y hacer lo que es recto y bueno. Debieran vivir como cristianos libres y responsables.
Liberados del pecado, siervos de Dios
No permitan que el pecado reine en sus cuerpos mortales obedeciendo a sus bajos deseos.
No entreguen sus miembros a disposición del pecado como instrumentos de injusticia, sino pónganse a disposición de Dios, como resucitados de la muerte, y hagan de sus miembros instrumentos de justicia al servicio de Dios.
El pecado no tendrá dominio sobre ustedes, ya que no viven sometidos a la ley, sino bajo la gracia.
Entonces, ¿qué? ¿Vamos a pecar porque no estamos sometidos a la ley, sino bajo la gracia? ¡De ningún modo!
¿No saben que si se ponen a obedecer como esclavos, son esclavos de aquel a quien obedecen? Sea del pecado, que conduce a la muerte, sea de la obediencia, que conduce a la justicia.
Ustedes eran esclavos del pecado; pero gracias a Dios se han sometido de corazón a la doctrina de la fe que han recibido;
y libres del pecado, se hicieron esclavos de la justicia.
Aclamación antes del Evangelio
R. Aleluya, aleluya.
Estén preparados, porque no saben
a qué hora va a venir el Hijo del hombre.
R. Aleluya.
Evangelio
En este evangelio Lucas habla de la vigilancia de los cristianos y sus líderes. Ellos son responsables de la gracia y de los talentos que Dios gratuitamente les ha otorgado. Y, dice Jesús, cuanto más se nos ha dado, tanto más se espera de nosotros, y tanto más tenemos que hacernos responsables de los dones que se nos han confiado.
Entiendan bien esto, si el dueño de casa supiera a qué hora iba a llegar el ladrón, no le dejaría abrir un boquete en su casa.
Ustedes también estén preparados, porque cuando menos lo piensen llegará el Hijo del Hombre.
Pedro le preguntó:
—Señor, ¿dices esta parábola por nosotros o por todos?
El Señor contestó: —¿Quién es el administrador fiel y prudente a quien el señor pondrá al frente de su personal, para que les reparta las raciones de comida a su tiempo?
Dichoso aquel sirviente a quien su señor, al llegar, lo encuentre actuando así.
Les aseguro que le encomendará administrar todos sus bienes.
Pero si aquel sirviente, pensando que su señor tarda en llegar, se pone a pegar a los muchachos y muchachas, a comer y beber y emborracharse,
llegará el señor de aquel sirviente el día y la hora menos esperados, lo castigará y lo tratará como a los traidores.
Aquel sirviente que, conociendo la voluntad de su señor, no prepara las cosas ni cumple lo mandado, recibirá un castigo severo;
pero aquel que sin saberlo, cometa acciones dignas de castigo, será castigado con menos severidad. A quien mucho se le dio mucho se le pedirá; a quien mucho se le confió mucho más se le exigirá.
Oración de los Fieles
– Para que la Iglesia lleve la luz de la fe allá donde haya oscuridad e indiferencia, esperanza a donde haya fatalismo y desesperanza, y amor allá donde haya conflictos, división y odio, roguemos al Señor.
– Para que los que se encuentran desalentados por temores y sufrimientos sigan creyendo y esperando en un Dios que conduce todo a buen término, roguemos al Señor.
– Para que todos nosotros crezcamos en la certeza de que nuestro compromiso con la justicia y el amor, y nuestro dedicado servicio a los demás, son necesarios para ayudar a que las grandes promesas de Dios se cumplan, roguemos al Señor.
Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro:
Que estos signos de pan y vino
expresen claramente
que estamos dispuestos a servirte
a ti y a los hermanos
con libertad responsable.
Que tu Hijo Jesús comparta con nosotros
su fuerza y fidelidad,
para hacernos sabios y fieles administradores
del mensaje de justicia y amor
que él mismo nos ha confiado;
él, que vive y reina por los siglos de los siglos.
Oración después de la Comunión.
Dios y Señor nuestro:
Para hacernos comprender
que tú esperas de nosotros
más de lo que somos capaces de dar,
tú nos has otorgado hoy de nuevo,
como tu mejor ayuda, la Palabra y el Cuerpo de tu Hijo Jesucristo.
Ayúdanos a vivir según el Evangelio,
como personas liberadas por Jesucristo
y responsables, con él,
de que el mundo progrese en integridad y amor.
Te lo pedimos por el mismo Jesucristo nuestro Señor.
Bendición
Hermanos: “A quien mucho se le dio, mucho se le exigirá”, nos ha dicho hoy el Señor en el Evangelio. Hemos recibido mucho de Dios: el don de la vida, nuestra fe, nuestra capacidad de amar, el perdón de nuestros pecados. Demos gracias a Dios y pidamos su bendición. Que la bendición del Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre.
