VIGESIMONOVENA SEMANA DEL TIEMPO OREDINARIO LUNES
RICOS DELANTE DE DIOS
Ciclo del Leccionario: I
Introducción
Oración Colecta
Oh Dios, Padre bueno y misericordioso:
Buscamos con frecuencia seguridad y garantía
en cosas que anhelamos poseer y acaparar.
No permitas que las cosas nos posean y controlen.
Cuando nuestras riquezas supongan pobreza para otros,
cuando nuestra vida suponga muerte para otros,
enséñanos la alegría del compartir
y danos el valor
de buscar primero las riquezas de tu Reino
por medio de Jesucristo, nuestro Señor.
Primera Lectura
Abrahán se salvó porque creyó en Dios y tuvo confianza en él. De igual manera nos salvaremos nosotros, porque creemos, y el centro de nuestra fe es Jesucristo, que se dejó suspender del árbol de la cruz hasta morir por nuestros pecados y resucitó de entre los muertos para justificarnos y salvarnos.
No dudó con desconfianza de la promesa de Dios, sino que robustecido por la fe, glorificó a Dios,
convencido de que podía cumplir lo prometido.
Por eso la fe le fue tenida en cuenta para su justificación.
Y cuando dice la Escritura que Dios tuvo en cuenta su fe, no se escribió sólo por él,
sino también por nosotros, que tenemos fe en el que resucitó de la muerte a Jesús, Señor nuestro,
que se entregó por nuestros pecados y resucitó para hacernos justos.
Aclamación antes del Evangelio
R. Aleluya, aleluya.
Dichosos los pobres de espíritu,
porque de ellos es el Reino de los cielos.
R. Aleluya.
Evangelio
Cuando Jesús habla abiertamente contra los ricos, no intenta condenarlos sino liberarlos. Lo que él denuncia no es el hecho de que tengan bienes materiales sino su propio apego a ellos y el uso egoísta que hacen de sus riquezas acumulando y atesorando indiferentes al hambre y la sed de tantos hermanos y hermanas sobre la Tierra, que son despojados de sus más mínimos derechos.
Contra la ambición
Uno de la gente dijo:
—Maestro, dile a mi hermano que reparta la herencia conmigo.
Jesús le respondió:
—Amigo, ¿quién me ha nombrado juez o árbitro entre ustedes?
Y les dijo:
—¡Estén atentos y cuídense de cualquier codicia, que, por más rico que uno sea, la vida no depende de los bienes!
Y les propuso una parábola:
—Las tierras de un hombre dieron una gran cosecha.
Él se dijo: ¿qué haré, si no tengo dónde guardar toda la cosecha?
Y dijo: Haré lo siguiente: derribaré los graneros y construiré otros mayores en los cuales meteré mi trigo y mis bienes.
Después me diré: Querido amigo, tienes acumulados muchos bienes para muchos años; descansa, come, bebe y disfruta.
Pero Dios le dijo: ¡Insensato, esta noche te reclamarán la vida! Lo que has preparado, ¿para quién será?
Así le pasa al que acumula tesoros para sí y no es rico a los ojos de Dios.
Oración de los Fieles
– Por una Iglesia pobre y acogedora, de manos y corazones abiertos para todos, roguemos al Señor.
– Por los ricos y poderosos. Para que aprendan a compartir, roguemos al Señor.
– Por los pobres, explotados y desplazados. Para que encuentren ayuda en los hermanos y puedan mejorar su condición de vida, roguemos al Señor.
– Por todos nosotros. Para que aprendamos a disfrutar las cosas buenas de la vida, especialmente la familia, la amistad, el afecto y la unidad de nuestras comunidades, roguemos al Señor.
– Por todos nosotros, para que haya hermanos y hermanas que nos inspiren siempre un mejor amor, incluso el que Jesús nos enseñó a ofrendar a nuestros enemigos, roguemos al Señor.
Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro:
En esta celebración eucarística
nos has preparado la mesa de Jesús
y nos permites participar en las riquezas
de tu gracia y amor gratuitos.
Danos ojos de fe para ver
que ésta es una invitación abierta
a que otros participen de nuestra abundancia
y, a veces, de nuestras carencias.
Ayúdanos a ser altruistas y generosos
como Aquel que se entregó a sí mismo
por nuestra Salvación:
Jesucristo nuestro Señor.
Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro:
Tú nos has enriquecido en esta eucaristía.
Continúa liberándonos
de nuestros apegos nada fiables
a cosas de poco valor.
Danos un corazón rico
que no sea ni poseído ni posesivo,
sino libre para amar y para dar
por el poder de Jesucristo,
Hijo tuyo y Señor nuestro.
por los siglos de los siglos.
Bendición
Hermanos: Jesús nos ha dicho que la vida no consiste en la abundancia de posesiones. Que lo que nos va a traer felicidad no es precisamente tener abundancia de bienes materiales sino los bienes del Reino de Dios: la bondad, la sabiduría, la justicia. Que el Dios todopoderoso los bendiga, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.
