VIGESIMOCTAVA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO JUEVES

TODOS SALVADOS POR LA FE

Ciclo del Leccionario: I

Introducción

Oración Colecta
Señor, Dios de la Alianza:
Te damos gracias por el don de la fe en tu Hijo Jesucristo,
y por el perdón y el amor
que él nos trajo como don tuyo.
Todo lo que tocamos y sentimos
es pura gracia y don gratuito.
Danos un corazón agradecido, Señor,
para reconocer tu bondad en la naturaleza,
en la gente que nos rodea,
y, sobre todo, en tu Hijo Jesucristo,
que vive contigo y también con nosotros
ahora y por los siglos de los siglos.

Primera Lectura

Rom 3, 21-29

Nuestra fe es don de Dios que nos librará del pecado y nos hará participar de la bondad y el amor divinos. A los escribas, legalistas del tiempo de Jesús, les resulta difícil entender esto. Tanto como a los legalistas de nuestro tiempo. No pueden entender que todo es gracia...

21

Ahora se revela la justicia de Dios

Pero ahora, independiente de la ley, aunque atestiguada por la ley y los profetas, se da a conocer la justicia de Dios que salva

22

por la fe en Jesucristo; válida sin distinción para cuantos creen.

23

Todos han pecado y están privados de la presencia de Dios.

24

Pero son perdonados sin merecerlo, generosamente, porque Cristo Jesús los ha rescatado.

25

Dios lo destinó a ser con su sangre instrumento de expiación para los que creen. Dios mostraba así su justicia cuando pacientemente pasaba por alto los pecados cometidos en el pasado.

26

Demuestra su justicia en el presente siendo justo y haciendo justos a los que creen en Jesús.

27

Y ahora, ¿dónde queda el orgullo? Queda excluido. ¿En virtud de qué ley? ¿Por la ley de las obras? Nada de eso, por la ley de la fe.

28

Porque nosotros afirmamos que el hombre es justificado por la fe, independientemente de las obras de la ley.

29

¿Acaso Dios es sólo de los judíos? ¿No lo es también de los paganos? Ciertamente, también de los paganos;

Aclamación antes del Evangelio

Juan 14, 6

R. Aleluya, aleluya.
Yo soy el camino, la verdad y la vida.
Nadie va al Padre, si no es por mí, dice el Señor.
R. Aleluya.

Evangelio

Lucas 11, 47-54

No nos podemos salvar solamente observando leyes y confiando en nuestras prácticas religiosas. Nos salvamos sencillamente por la bondad de Dios que se nos reveló en Cristo Jesús.
47

¡Ay de ustedes que construyen mausoleos a los profetas a quienes sus propios padres han asesinado!

48

Así se convierten en testigos y cómplices de lo que hicieron sus padres; porque ellos los mataron y ustedes construyen los mausoleos.

49

Por eso dice la Sabiduría de Dios: Les enviaré profetas y apóstoles; a algunos los matarán y perseguirán.

50

Así se pedirá cuenta a esta generación de toda la sangre de profetas derramada desde la creación del mundo:

51

desde la sangre de Abel hasta la de Zacarías, asesinado entre el altar y el santuario. Sí, les aseguro que a esta generación, se le pedirán cuentas de todo esto.

52

¡Ay de ustedes, doctores de la ley, que se han quedado con la llave del saber: ustedes no han entrado y se lo impiden a los que quieren entrar!

53

Cuando salió de allí, los letrados y los fariseos se pusieron a atacarlo violentamente y a hacerle preguntas malintencionadas.

54

Le acosaban para ver si lo atrapaban en alguna palabra salida de su boca.

Oración de los Fieles

– Por todos los que dan testimonio de la verdad. Para que el Espíritu Santo ponga las palabras correctas en su boca, roguemos al Señor.
– Por todos nosotros. Para que cumplamos nuestras tareas y misión en la vida con celo y con honestidad, roguemos al Señor.
– Por todos los que participamos en esta eucaristía. Para que el Señor nos haga nobles, dignos de confianza y personas auténticas, roguemos al Señor.

Oración sobre las Ofrendas
Oh Dios, Padre amoroso,
¿qué podemos encontrar para ofrecértelo como don
que antes no nos lo hayas regalado tú?
Acepta estos dones de pan y vino,
transformados por nuestras manos,
como detalles de nuestra gratitud.
Nos unimos en acción de gracias y alabanza
por tu mejor y más valioso don para nosotros:
que es Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor.

Oración después de la Comunión
Agradecidos por todo lo que nos has dado
te pedimos hoy,
oh Dios, Padre nuestro bondadoso,
que nos hagas, como justa retribución por tus dones,
generosos y liberales para con nuestras hermanas y hermanos.
Ya que hemos recibido todo gratuitamente de ti
que aprendamos a dar con manos y corazón abiertos,
sin esperar o pedir ni una palabra de agradecimiento.
Y a darnos a nosotros mismos
como hizo Jesús, tu Hijo, que es nuestro Dios y Señor
por los siglos de los siglos.

Bendición
Hermanos: Demos gracias a Dios por todas las gracias que nos ha otorgado, especialmente el don de la fe y la mismísima persona de nuestro Señor Jesucristo entre nosotros. Seamos también nosotros gracia y bendición los unos para los otros, con la mayor bendición del Dios todopoderoso, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

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