VIGESIMOSÉPTIMA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO MARTES
HOSPITALIDAD
Ciclo del Leccionario: I
Introducción
Oración Colecta
Oh Dios y Padre bondadoso:
Nos has invitado a estar contigo,
a escuchar el mensaje de Jesús, tu Hijo,
y a aceptar de él tu paz y tu amor.
Que sepamos acogerlo de corazón
y que aprendamos de él
a acogerlo también en los hermanos
necesitados de un poquito de calor humano.
Que tus siervos no pasen de largo ante ellos.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.
Primera Lectura
La palabra de Dios es poderosa. Así lo demuestra la conversión de Nínive, que se vuelve al Señor haciendo penitencia por todos sus pecados.
En Nínive
El Señor dirigió otra vez la palabra a Jonás:
–Levántate y vete a Nínive, la gran ciudad, y anuncia lo que yo te digo.
Se levantó Jonás y fue a Nínive, como le mandó el Señor. Nínive era una gran ciudad, tres días hacían falta para recorrerla.
Jonás se fue adentrando en la ciudad y caminó un día entero pregonando: –¡Dentro de cuarenta días Nínive será arrasada!
Creyeron a Dios los ninivitas, proclamaron un ayuno y se vistieron de sayal pequeños y grandes.
Cuando el mensaje llegó al rey de Nínive, se levantó del trono, se quitó el manto, se vistió de sayal, se sentó en el polvo
y mandó al heraldo proclamar en Nínive un decreto real y de la corte: –Hombres y animales, vacas y ovejas no prueben bocado, no pasten ni beban;
cúbranse de sayal hombres y animales. Invoquen fervientemente a Dios; que cada cual se convierta de su mala vida y de sus acciones violentas.
A ver si Dios se arrepiente, calma el incendio de su ira y no perecemos.
Vio Dios sus obras y que se habían convertido de su mala vida, y se arrepintió de la catástrofe con que había amenazado a Nínive y no la ejecutó.
Aclamación antes del Evangelio
R. Aleluya, aleluya.
Dichosos los que escuchan la palabra de Dios
y la ponen en práctica, dice el Señor.
R. Aleluya.
Evangelio
Dios quiere ser nuestro huésped, entrar en nuestra casa, darse a nosotros en su Pan y su Palabra, transformándonos para alojar también en nuestro corazón y en nuestra vida a nuestros hermanos y hermanas.
Marta y María
Yendo de camino, entró Jesús en un pueblo. Una mujer, llamada Marta, lo recibió en su casa.
Tenía una hermana llamada María, la cual, sentada a los pies del Señor, escuchaba sus palabras;
Marta ocupada en los quehaceres de la casa, dijo a Jesús:
—Maestro, ¿no te importa que mi hermana me deje sola en los quehaceres? Dile que me ayude.
El Señor le respondió:
—Marta, Marta, te preocupas y te inquietas por muchas cosas,
cuando una sola es necesaria. María escogió la mejor parte y no se la quitarán.
Oración de los Fieles
– Para que reconozcamos al Señor en los rasgos de un desconocido o un extraño y lo recibamos como recibiríamos al mismo Jesús, roguemos al Señor.
– Para que acojamos lo mejor que nos ofrecen nuestros hermanos incluso antes de que nosotros compartamos lo mejor de nosotros mismos con ellos, roguemos al Señor.
– Para que seamos siempre personas hospitalarias y acogedoras, roguemos al Señor.
Oración sobre las Ofrendas
Padre:
Queremos acoger a Jesús, tu Hijo,
en estas ofrendas de pan y vino.
Ábrenos a su Palabra y a su vida.
Prepáranos para recibirlo y encontrarlo
en los que nos rodean
incluso cuando vienen inesperadamente
y de forma distinta a la esperada.
Enriquécenos al compartir
tu regalo más valioso:
Jesucristo mismo nuestro Señor.
Oración después la Comunión
Oh Dios, Señor nuestro:
Tú has venido a nosotros en tu Hijo
para ser nuestro huésped.
Que en nuestra vida de cada día
estemos siempre abiertos
a cualquier hermano en necesidad.
Ayúdanos a reconocerte y a acogerte
en todos los que se acercan a nosotros.
En cada encuentro humano
ofrécenos tu gracia y tu Amor
por medio de Jesucristo, tu Hijo,
que vive y reina contigo
y permanece con nosotros
ahora y por los siglos de los siglos.
Bendición
Hermanos: En esta eucaristía hemos sido los invitados del Señor. Él ha sido muy hospitalario con nosotros, escuchándonos y dirigiéndonos sus cálidas palabras de amistad. Él nos envía ahora a ser, los unos para con los otros, huéspedes y anfitriones. Acojan ahora la bendición del Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo.
