VIGESIMASEXTA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO MIÉRCOLES

MI PAÍS y MI DIOS

Ciclo del Leccionario: I

Introducción

Oración Colecta
Señor Dios nuestro:
tu Hijo Jesús nació de una madre judía;
él amó a su gente y a su país
y lloró sobre la ciudad de Jerusalén.
Te rogamos hoy aquí, en nuestro país,
por los hombres y mujeres
que estén dispuestos a dar lo mejor de sí mismos
sirviendo a su pueblo
y que sean capaces de construir comunidad.
Ayúdalos a usar sus cualidades y talentos
para despertar lo mejor de los otros
en beneficio de todos.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.

Primera Lectura

Neh 2,1-8

En el Antiguo Testamento, también encontramos líderes entusiastas, comprometidos, dando lo mejor de sí mismos a Dios y al país. Nehemías tiene una buena y segura posición como mayordomo en la corte del rey Artajerjes. Al oír informes alarmantes sobre los judíos desorganizados en Palestina después del exilio, no quiere seguir en su puesto administrativo pensando en su conveniencia. Pide permiso al rey para volver a su tierra a dar lo mejor de sí mismo para su pueblo y su nación. Regresa a Jerusalén, reconstruye las murallas de la ciudad y también consolida la comunidad judía, trabaja por la justicia social, y logra poner en marcha de nuevo, por el buen camino, a la ciudad y a la nación del Pueblo de Dios.

1

El viaje  

Era el mes de marzo del año veinte del reinado de Artajerjes. Tenía el vino delante y yo tomé la copa y se la serví. En su presencia no debía tener cara triste.

2

 El rey me preguntó: –¿Qué te pasa que tienes mala cara? Tú no estás enfermo, sino triste. Me llevé un susto,

3

 pero contesté al rey: –Viva su majestad eternamente. ¿Cómo no voy a estar triste cuando la ciudad donde se hallan enterrados mis padres está en ruinas y sus puertas consumidas por el fuego?

4

 El rey me dijo: –¿Qué es lo que pretendes? Me encomendé al Dios del cielo,

5

 y respondí: –Si a su majestad le parece bien, y si está satisfecho de su servidor, déjeme ir a Judá a reconstruir la ciudad donde están enterrados mis padres.

6

 El rey y la reina, que estaba sentada a su lado, me preguntaron: –¿Cuánto durará tu viaje y cuándo volverás? Al rey le pareció bien la fecha que le indiqué y me dejó ir.

7

 Pero añadí: –Si a su majestad le parece bien, que me den cartas para los gobernadores de Transeufratina, a fin de que me faciliten el viaje hasta Judá.

8

 Y una carta dirigida a Asaf, superintendente de los bosques reales, para que me suministren tablones para las puertas de la fortaleza del templo, para el muro de la ciudad y para la casa donde me instalaré.

Aclamación antes del Evangelio

Cfr Filipenses 3, 8-9

R. Aleluya, aleluya.
Todo lo considero una pérdida y lo tengo por basura,
para ganar a Cristo y vivir unido a él.
R. Aleluya.

Evangelio

Lucas 9, 57-62

Jesús se entregó totalmente a su misión y exige de nosotros la misma entrega al Reino de Dios, Reino de justicia y amor; exige eso no solo de sus apóstoles sino también de todos los que lo siguen. Se nos pide un compromiso radical, es decir, que vaya a las raíces en las profundidades de nuestro ser. Y tiene que ser consistente. Se trata de un compromiso y una entrega que no miran atrás, sino que tienen sus ojos puestos en el Señor Jesús.

57

Exigencias del seguimiento 

Mientras iban de camino, uno le dijo:

—Te seguiré adonde vayas.

58

Jesús le contestó:

—Las zorras tienen madrigueras, las aves del cielo nidos, pero el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar la cabeza.

59

A otro le dijo:

—Sígueme.

Le contestó:

—[Señor], déjame primero ir a enterrar a mi padre.

60

Le dijo:

—Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú ve a anunciar el reino de Dios.

61

Otro le dijo:

—Te seguiré, Señor, pero primero déjame despedirme de mi familia.

62

Jesús [le] dijo:

—El que ha puesto la mano en el arado y mira atrás no es apto para el reino de Dios.

Oración de los Fieles

– Por nuestros funcionarios públicos. Para que respeten las leyes de Dios, trabajen incansablemente por el bienestar de todos los ciudadanos, y se comprometan a ser justos e íntegros en sus puestos y en sus acciones de gobierno y administración, roguemos al Señor.
– Por toda la gente de nuestro pueblo, aun los más humildes, para que todos sin excepción tomen interés activo en los asuntos públicos, voten a favor de líderes que sean honestos, responsables y capaces, respeten las leyes justas y todos juntos promuevan la paz y el bienestar, roguemos al Señor.
– Por nuestro querido y hermoso país, tan rico en recursos humanos y naturales, para que todos empleen plenamente sus talentos y sean buenos administradores de la belleza y riqueza natural de nuestra tierra, roguemos al Señor.

Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro:
Tú nos das a tu Hijo Jesucristo
como el modelo a seguir
y la fuente en la que abrevar.
Haznos conscientes de nuestras riquezas,
de nuestro potencial humano
y también de nuestras responsabilidades,
para que sepamos movilizar todas nuestras energías
y así entregarnos ilusionados a la aventura
de llegar a ser auténtico Pueblo tuyo.
Que seamos tu Pueblo y seas nuestro Dios,
que vive y reina por los siglos de los siglos.

Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro:
Que veamos realizadas nuestras aspiraciones humanas.
Que nuestros valores y esperanzas
estén en conformidad con los tuyos;
perfecciónalos y sobrepásalos en Cristo
y guárdanos abiertos a todo lo grande y bueno
para que, como pueblo, ocupemos con dignidad
nuestro lugar en el concierto de las naciones,
fomentando la unidad
en la diversidad de tus pueblos en la Tierra.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.

Bendición
Hermanos: No somos solo ciudadanos del cielo sino también ciudadanos de nuestro propio país. Lo amamos. Sirvámoslo también de la mejor manera que podamos, con la bendición de Dios todopoderoso, Padre Hijo y Espíritu Santo.

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