VIGESIMOQUINTA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO SÁBADO
“VIVIRÉ EN MEDIO DE USTEDES”
Ciclo del Leccionario: I
Introducción
Oración Colecta
Señor Dios nuestro:
¿Cómo podemos ser signos tuyos
entre las naciones
si tú no estás presente entre nosotros?
Te haces presente
cuando abrimos los brazos y el corazón a todos,
en nuestra paz,
en nuestro espíritu de servicio,
en nuestro amor sin fronteras.
Haznos capaces, Señor,
de llevar por donde vamos tu Salvación
en Jesucristo, nuestro Señor.
Primera Lectura
El profeta Zacarías nos da hoy una visión de alegría, esperanza y universalidad. La reconstrucción del Templo y de la ciudad de Jerusalén después del exilio aseguran que Dios vive en medio de su Pueblo y que muchas naciones encontrarán allí a Dios. Deben ser un Pueblo abierto, sin murallas, ya que Dios mismo los protegerá.
Tercera: El cordel de medir
Levanté la vista y vi a un hombre con un cordel de medir.
Pregunté: –¿Adónde va ése? Me contestó: –A medir Jerusalén, para comprobar su anchura y longitud.
Entonces se adelantó el ángel que hablaba conmigo y otro ángel le salió al encuentro, diciéndole:
–Corre a decirle a aquel muchacho: Por la multitud de hombres y ganados que habrá, Jerusalén será ciudad abierta;
yo la rodearé como muralla de fuego y mi gloria estará en medio de ella –oráculo del Señor–.
Festeja y aclama, joven Sión, que yo vengo a habitar en ti –oráculo del Señor–.
Aquel día se incorporarán al Señor muchos pueblos y serán pueblo mío; habitaré en medio de ti, y sabrás que el Señor Todopoderoso me ha enviado a ti.
Aclamación antes del Evangelio
R. Aleluya, aleluya.
Jesucristo, nuestro salvador, ha vencido la muerte
y ha hecho resplandecer la vida por medio del Evangelio.
R. Aleluya.
Evangelio
“Ellos no lo entendieron en absoluto” cuando Jesús les predijo su próxima Pasión, dice el evangelio sobre los discípulos. Jesús hablaba de sí mismo como del Hijo de Dios que debía ser entregado. Como el Siervo Sufriente de los cánticos del Segundo Isaías. Se entiende que a los discípulos les costara aceptar… A nosotros también nos cuesta seguirlo en la adversidad. Olvidamos que no hay muertes sin resurrección.
Y todos se maravillaron de la grandeza de Dios.
Segundo anuncio
de la pasión y resurrección
Como todos se admiraban de lo que hacía, dijo a sus discípulos:
—Presten atención a estas palabras: El Hijo del Hombre va a ser entregado en manos de hombres.
Pero ellos no entendían este asunto; su sentido les resultaba encubierto; pero no se atrevían a hacerle preguntas respecto a esto.
Oración de los Fieles
– Para que seamos una Iglesia sin discriminación, donde todo el mundo es bienvenido y acogido, roguemos al Señor.
– Para que, como Dios mismo, que hace brillar el Sol sobre buenos y malos, nosotros aprendamos a ver lo bueno que hay en todos y nos rehusemos a condenar, roguemos al Señor.
– Para que nuestras comunidades cristianas sean amables y hospitalarias con todos los que el Señor pone en nuestro camino, roguemos al Señor.
Oración sobre las Ofrendas
Oh Dios Padre nuestro:
Tú nos invitas a sentarnos a la mesa
de tu Hijo Jesucristo.
Haz esa mesa larga y ancha, Señor;
que se extienda por toda la Tierra,
y que haya en ella lugar
para todos los que quieran acercarse
deseosos de alimentarse
con la Palabra y con el Cuerpo
de Jesucristo tu Hijo, nuestro Señor.
Oración después de la Comunión
Oh Dios, Padre nuestro:
Por medio de este banquete de la eucaristía
nos has unido más fuertemente
a Jesús, tu Hijo, y también los unos a los otros.
Que esto sea claro y obvio,
para que todos vean
que Cristo está vivo entre nosotros,
no porque seamos mejores que nadie,
sino porque él es nuestra fuerza y esperanza.
Con su poder intentamos,
torpemente y no siempre con éxito,
amarnos unos a otros como él nos amó,
porque él, Jesucristo, es nuestro Señor
ahora y por los siglos de los siglos.
Bendición
Hermanos: Gente “abierta” es gente en la que Dios es bienvenido y que puede acoger a todos sus hijos e hijas de todo el ancho mundo. Allí hay espacio para que el Reino de Dios se sienta como en su casa y crezca. Que ojalá nosotros formemos esa clase de pueblo, con la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo.
