VIGESIMOQUINTA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO VIERNES

“¿QUIÉN SOY YO PARA USTEDES?”

Ciclo del Leccionario: I

Introducción

Oración Colecta
Oh Dios, Padre nuestro:
Tu Hijo Jesús nos pregunta a cada uno de nosotros hoy:
“¿Quién soy yo para ti?”
Perdona nuestras palabras balbucientes,
pero, de todos modos,
esto podemos decir con amor lleno de gratitud:
Te damos gracias porque nos has mostrado en Jesús
cuán bueno eres tú y cuánto nos amas.
Te damos gracias porque él apareció
en toda la flaqueza y fragilidad
de nuestra condición humana,
y porque, por su muerte y Resurrección,
nos has otorgado perdón y vida.
Que él sea el que dé sentido a nuestras vidas
porque él es Jesús, nuestro Señor y Salvador
que vive y reina por los siglos de los siglos.

Primera Lectura

Ag 1,15b–2,9

El profeta Ageo exhorta a los judíos, después de su retorno del exilio, a dar todo, incluso su plata y oro, para la reconstrucción del Templo. Así el Dios Viviente se hará presente en medio de ellos y les dará su paz.

15

 Era el veinticuatro del sexto mes.

1

Segundo oráculo  

El año segundo del reinado de Darío, el veintiuno del mes séptimo, el Señor dirigió la palabra por medio del profeta Ageo:

2

 –Di a Zorobabel, hijo de Sealtiel, gobernador de Judea, y a Josué, hijo de Yosadac, sumo sacerdote, y al resto del pueblo:

3

 ¿Queda alguien entre ustedes que haya visto este templo en su esplendor primitivo?, ¿qué es lo que ven ahora?, ¿no les parece que no existe?

4

 Pues ánimo, Zorobabel –oráculo del Señor–; ánimo, Josué, hijo de Yosadac, sumo sacerdote; ánimo, pueblo entero –oráculo del Señor–; ¡a la obra!, que yo estoy con ustedes –oráculo del Señor Todopoderoso–,

5

 según el compromiso que pacté con ustedes cuando salieron de Egipto, y mi Espíritu sigue entre ustedes; no teman.

6

 Y así dice el Señor Todopoderoso: Dentro de muy poco yo agitaré cielo y tierra, mares y continentes;

7

 haré temblar a todas las naciones y vendrán las riquezas de todos los pueblos, y llenaré este templo de gloria –dice el Señor Todopoderoso–.

8

 Mía es la plata, mío es el oro –oráculo del Señor Todopoderoso–.

9

 La gloria de este segundo templo será mayor que la del primero –dice el Señor Todopoderoso–. En este sitio daré la paz –oráculo del Señor Todopoderoso–.

Aclamación antes del Evangelio

Cfr Marcos 10, 45

R. Aleluya, aleluya.
Jesucristo vino a servir
y a dar su vida por la salvación de todos.
R. Aleluya.

Evangelio

Lucas 9, 18-22

Jesús nos pregunta a cada uno de nosotros hoy no lo que otros dicen sobre él, sino quién es él y qué significa él para nosotros. Y no espera de nosotros largas declaraciones sino la respuesta contundente de nuestras vidas.

18

Confesión de Pedro 

Estando él una vez orando a so–las, se le acercaron los discípulos y él los interrogó:

—¿Quién dice la multitud que soy yo?

19

Contestaron:

—Unos que Juan el Bautista, otros que Elías, otros dicen que ha surgido un profeta de los antiguos.

20

Les preguntó:

—Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?

espondió Pedro:

—Tú eres el Mesías de Dios.

21

Él les ordenó que no se lo dijeran a nadie.

22

Primer anuncio

de la pasión y resurrección

Y añadió:

—El Hijo del Hombre tiene que padecer mucho, ser rechazado por los ancianos, sumos sacerdotes y letrados, tiene que ser condenado a muerte y resucitar al tercer día.

Oración de los Fieles

– Para que el Señor Jesús sea la base y piedra angular sobre la que se edifiquen nuestras vidas, roguemos al Señor.
– Para que sigamos aprendiendo de Jesús a entregarnos generosamente al servicio de Dios y de su Pueblo, sin condición ni reserva alguna, roguemos al Señor.
– Para que los que encuentran poco sentido en sus vidas descubran en Jesús qué rica y llena de sentido puede ser creyendo en él y siguiéndolo, roguemos al Señor.

Oración sobre las Ofrendas
Oh Dios, Padre nuestro:
Con un poco de pan y de vino
celebramos la memoria de Jesús, tu Hijo:
cómo murió para darnos vida
y cómo resucitó de entre los muertos
para darnos esperanza.
Hoy nos dice de nuevo aquí:
“Éste es mi Cuerpo entregado por ustedes;
ésta es mi Sangre derramada por ustedes.”
Que él nos dé valor para hacernos también
alimento y bebida
los unos para los otros,
nutriéndonos, levantándonos y compartiendo
lo que somos y lo que tenemos.
Y que así proclamemos con nuestras vidas
que realmente creemos en Jesús
y que él está vivo en nosotros, tu Pueblo,
como nuestro Señor y Salvador
por los siglos de los siglos.

Oración después de la Comunión
Oh Dios, Padre nuestro:
Nunca hemos tenido el privilegio
de ver a tu Hijo
ni de oír el tono exacto de su voz,
como sus primeros discípulos.
Pero él nos ha proclamado, hoy y aquí, su Palabra
y se ha dado a nosotros en la Eucaristía.
¿Qué más podríamos pedir?
Que seamos nosotros, con nuestra vida,
su palabra de perdón, libertad y alegría;
que seamos su rostro reflejando
la tristeza y las esperanzas de todos.
Que seamos sus manos
tendidas hacia el otro en señal de amistad.
Y que así crezcamos en el conocimiento y esperanza
de Jesucristo nuestro Señor.

Bendición
Hermanos: Jesús nos ha preguntado hoy: “¿Quién soy yo para ustedes? ¿Qué significo para ustedes?”. Todos nosotros le decimos: “Señor, tú eres todo para nosotros. Solo tú eres quien da sentido pleno a nuestras vidas”. Que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y los acompañe siempre.

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