VIGESIMOQUINTA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO MIÉRCOLES
ENVIADOS EN POBREZA
Ciclo del Leccionario: I
Introducción
Oración Colecta
Señor Dios nuestro:
Que tu Iglesia misionera vaya a todos
sin ningún bagaje inútil
que obstruya el mensaje puro del Evangelio.
Que vaya con gran humildad
contando con la buena voluntad
y la hospitalidad del pueblo.
Y que esté dispuesta a entregarse por entero
para que la Buena Nueva de la Salvación
pueda llegar a todos sin fronteras
por el poder y la gracia
de Jesucristo nuestro Señor.
Primera Lectura
En su oración de penitencia, Esdras destaca la bondad de Dios y su constante perdón a pesar del pecado de su Pueblo. Somos lo que somos por lo que la Biblia llama la “misericordia” de Dios, que no es solo compasión y perdón sino también ternura, clemencia, bondad, fidelidad. Las mismas que nos pide tengamos los unos con los otros.
Pero al llegar ese instante acabé mi penitencia, y con el vestido y el manto rasgados, me arrodillé y alcé las manos al Señor, mi Dios,
diciendo: –Dios mío, de pura vergüenza no me atrevo a levantar el rostro hacia ti, porque nuestros delitos sobrepasan nuestra cabeza y nuestra culpa llega al cielo.
Desde los tiempos de nuestros padres hasta hoy nos hemos hecho muy culpables, y por nuestros delitos, nosotros con nuestros reyes y sacerdotes hemos sido entregados a reyes extranjeros, a la espada, al destierro, al saqueo y a la ignominia, como nos sucede en el día de hoy.
Pero ahora el Señor, nuestro Dios, nos ha concedido un momento de gracia, dejándonos un resto y de darnos un refugio en su lugar santo, dando luz a nuestros ojos y concediéndonos respiro en nuestra esclavitud.
Porque éramos esclavos, pero nuestro Dios no nos abandonó en nuestra esclavitud; él nos obtuvo el favor de los reyes de Persia, nos dio respiro para levantar el templo de nuestro Dios y restaurar sus ruinas y nos dio una muralla en Judá y Jerusalén.
Aclamación antes del Evangelio
R. Aleluya, aleluya.
El Reino de Dios está cerca, dice el Señor;
arrepiéntanse y crean en el Evangelio.
R. Aleluya.
Evangelio
El que vamos a escuchar es el evangelio del Envío. Los Doce apóstoles reciben instrucciones de Jesús para salir a andar los caminos anunciando la Buena Noticia. Les señala fundamentalmente la desposesión y el desapego que deberá caracterizarlos. Deberán ir ligeros de equipaje, diríamos hoy. Porque portan a Cristo Resucitado, que les dará indispensable y la autoridad que necesitan.
Misión de los Doce
Convocó a los Doce y les dio poder y autoridad sobre todos los demonios y para sanar enfermedades.
Y los envió a proclamar el reino de Dios y a sanar [enfermos].
Les dijo:
—No lleven nada para el camino: ni bastón ni alforja, ni pan ni dinero, ni dos túnicas.
En la casa en que entren permanezcan hasta que se vayan.
Si no los reciben, al salir de la ciudad sacudan el polvo de los pies como prueba contra ellos.
Cuando salieron, recorrieron los pueblos anunciando la Buena Noticia y sanando enfermos por todas partes.
Oración de los Fieles
– Señor, los doce apóstoles eran solo simples pescadores que estaban remendando las redes, pero tú los llamaste para difundir tu Buena Nueva de Salvación. Haznos a nosotros valientes para, como los apóstoles, proclamar sin miedo tu Palabra, te pedimos.
– Señor, Mateo era solo un recaudador de impuestos detrás de su escritorio, pero tú lo llamaste para que curara a la gente, arrojara a los demonios y escribiera tu Evangelio. Aunque nosotros estemos heridos, danos también el poder de curar a los hermanos y de proclamar tu Buena Nueva, te pedimos.
– Señor, que no miraste nuestras debilidades y nos llamaste para anunciar tu Salvación a las naciones, haznos instrumentos de tu paz y tu justicia, te pedimos.
Oración sobre las Ofrendas
Creador del mundo entero
y amante de todos, Dios nuestro:
nos unimos a tu Hijo Jesucristo en su sacrificio
por el que ha redimido al mundo.
Por medio del Espíritu de tu Hijo
ilumínanos y guíanos
para llevar la Buena Nueva
como luz que brille en todas las naciones
y como poder curador
que reconcilie a toda la humanidad contigo,
Dios y Señor nuestro,
por los siglos de los siglos.
Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro:
Tu Hijo nos ha dado de nuevo su mandato
de llevar su mensaje de esperanza y Salvación
a todos los que estén dispuestos a escucharlo.
Te pedimos ahora por aquellos
a los que llamas especialmente para esa misión.
Que estén tan poseídos por el Evangelio
que salgan a proclamarlo con nuevo ardor
y que se coloquen a sí mismos sin miedo o vacilación
en las manos de la gente,
confiando en ti y en el poder del Evangelio
de Jesucristo nuestro Señor.
Bendición
Hermanos: La Iglesia entera está en misión. Los misioneros deben dejar atrás el equipaje de su cultura y de los grandes medios e ir hacia todos con sencillez y con la Buena Nueva de Jesús. También deben estar dispuestos a ser rechazados, como su Maestro lo fue. Que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre.
