VIGESIMOCUARTA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO MIÉRCOLES

LA CASA DEL DIOS VIVIENTE

Ciclo del Leccionario: I

Introducción

Oración Colecta
Señor Dios nuestro:
Tú llamas a la Iglesia a ser
como una casa abierta, una comunidad de acogida
en la que la gente puede encontrar a Jesús, tu Hijo.
Que este tu mismo Hijo continúe en nosotros
su lucha a muerte contra todo mal
y cambie el sufrimiento y la muerte
en manantiales de vida y alegría.
Y que así el mundo crea que él vive entre nosotros
y que él es el Señor que vive y reina
por los siglos de los siglos.

Primera Lectura

1 Tim 3,14-16

La Iglesia es la comunidad del Dios Viviente, que hace visible a Cristo en el mundo. En un tiempo en que los cristianos no tenían templos o iglesias, Pablo habla de la Iglesia viva, el Cuerpo de los fieles, que deben dar testimonio de la verdad. Entonces cita un himno en honor a Cristo, el corazón mismo de nuestra fe. ¿Se hace Cristo ahora visible en nuestras comunidades? O, mejor dicho: ¿Lo hacemos nosotros visible y creíble?

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Aclamación antes del Evangelio

Cfr Juan 6, 63. 68

R. Aleluya, aleluya.
Tus palabras, Señor, son espíritu y vida.
Tú tienes palabras de vida eterna.
R. Aleluya.

Evangelio

Lc 7,31-35

Sobre este pasaje del Evangelio, nos hace reflexionar Francisco invitándonos a preguntarnos cada uno: ¿Cómo quiero ser salvado? ¿A mi manera? ¿Con una espiritualidad que es buena, que me hace bien, pero tiene todo claro y no implica ningún riesgo? ¿O a la manera de Jesús, que siempre nos sorprende, que siempre nos abre las puertas a aquel misterio de la omnipotencia de Dios, que es la misericordia y el perdón?

31

Niños caprichosos 

¿Con qué compararé a los hombres de esta generación? ¿A qué se parecen?

32

Son como niños sentados en la plaza, que se dicen entre ellos:

Hemos tocado la flauta

y no bailaron,

hemos entonado cantos fúnebres

y no lloraron.

33

Vino Juan el Bautista, que no comía pan ni bebía vino, y dicen: está endemoniado.

34

Vino el Hijo del Hombre, que come y bebe, y dicen: miren qué comilón y bebedor, amigo de recaudadores de impuestos y pecadores.

35

Pero la Sabiduría ha sido reconocida por sus discípulos.

Oración de los Fieles

– Por todos nosotros, Pueblo de Dios. Para que seamos más conscientes de que todos y cada uno de nosotros constituimos la Iglesia viva de Cristo, roguemos al Señor.
– Por nuestras comunidades cristianas. Para que, aun conscientes de que no somos perfectos, nos apoyemos unos a otros con mutua comprensión y con el mismo y único Amor de Cristo, roguemos al Señor.
– Por nosotros mismos. Para que seamos en este mundo el signo del constante amor, cuidado, santidad y bondad de Dios sobre nosotros, roguemos al Señor.

Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro:
Muéstranos lo que tú puedes hacer con nosotros,
aun siendo débiles y limitados.
Por medio del Cuerpo y la Sangre de tu Hijo,
únenos y llévanos a la vida
como una comunidad de fe y amor.
Danos hambre y sed de tu Reino de justicia y de paz,
para que podamos revelar claramente al mundo
el rostro de tu propio Hijo,
Jesucristo nuestro Señor.

Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro:
Tú nos has invitado a venir a tu templo
y a sentirnos a gusto como en nuestra propia casa.
Por medio del Cuerpo eucarístico de tu Hijo,
construye tú mismo nuestra casa familiar,
hecha no de madera o de cemento
sino de piedras vivas y humanas,
en la que todos sean bienvenidos
y en la que more definitivamente
Jesucristo, tu Hijo y Señor nuestro
por los siglos de los siglos.

Bendición
Hermanos: Ojalá lleguemos a ser la comunidad del Dios Viviente, que hace visible a Cristo en el mundo. ¿Estamos lejos todavía de ese ideal? Que nos acerquemos lo más posible a él y que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre.

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