VIGESIMOSEGUNDA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO VIERNES
CREADOS DE NUEVO EN CRISTO
Ciclo del Leccionario: I
Introducción
Oración Colecta
Oh Dios fiel, rico en ternura y misericordia:
Tú quieres que seamos tu Pueblo en marcha
siguiendo a Jesús, tu Hijo,
hacia un nuevo futuro de justicia y amor.
No permitas que nos asfixiemos
contentándonos solamente
con los viejos hábitos y las actitudes perezosas.
Ayúdanos a aceptar el dolor
de tener que dejar atrás lo que nos es familiar
y ábrenos al reto del Evangelio
para que nos parezcamos más a tu Hijo
que guía nuestros pasos vacilantes,
Jesucristo nuestro Señor.
Primera Lectura
En la Primera Lectura de hoy, Pablo elabora, o, más probablemente, utiliza, un himno litúrgico que describe la primacía de Cristo como Señor de todos. Este es precisamente el centro de nuestra fe: que Cristo es el primer nacido de la Creación, y, como Señor Resucitado, es la cabeza de toda la humanidad, el principio de autoridad y vitalidad, la fuente de toda vida y crecimiento.
Cristo, salvador y primogénito de toda la creación
Él es imagen del Dios invisible,
primogénito de toda la creación,
pues por él fue creado todo,
en el cielo y en la tierra:
lo visible y lo invisible,
majestades, señoríos, autoridades y potestades.
Todo fue creado por él y para él,
él es anterior a todo y todo tiene se mantiene en él.
Él es la cabeza del cuerpo, de la Iglesia.
Él es el principio, el primogénito de los muertos,
para ser en todo el primero.
En él decidió Dios que residiera la plenitud;
por medio de él quiso reconciliar consigo todo lo que existe,
restableciendo la paz por la sangre de la cruz
tanto entre las criaturas de la tierra como en las del cielo.
Aclamación antes del Evangelio
R. Aleluya, aleluya.
Yo soy la luz del mundo, dice el Señor;
el que me sigue tendrá la luz de la vida.
R. Aleluya.
Evangelio
Cristo, el Señor, nos invita nacer de nuevo. Debemos dejar atrás nuestros apegos a lo viejo que hay en nosotros y disponernos a vivir según el nuevo Espíritu de Cristo.
Sobre el ayuno
Ellos le dijeron:
—Los discípulos de Juan ayunan con frecuencia y hacen sus oraciones, y lo mismo hacen los discípulos de los fariseos; en cambio los tuyos comen y beben.
Jesús les contestó:
—¿Pueden los invitados a la boda hacer ayuno mientras el novio está con ellos?
Llegará un día en que el novio les será quitado, y aquel día ayunarán.
Y les propuso una comparación:
—Nadie corta un trozo de un vestido nuevo para remendar uno viejo. Porque sería arruinar el nuevo, y el trozo nuevo no quedará bien con el vestido viejo.
Nadie echa vino nuevo en odres viejos; pues el vino nuevo reventaría los odres, se derramaría y los odres se echarían a perder.
El vino nuevo se ha de echar en odres nuevos.
Nadie que ha bebido el vino viejo quiere vino nuevo; porque dice: el añejo es mejor.
Oración de los Fieles
– Por la Iglesia, para que percibamos y acojamos los impulsos del Espíritu creador que nos mueve a proclamar hoy el Mensaje siempre nuevo del Evangelio, roguemos al Señor.
– Por los artistas, poetas e inventores, para que nos revelen el esplendor de la Creación y la novedad de la vida en Cristo, roguemos al Señor.
– Por esta nuestra comunidad, para que no temamos al cambio auténtico, y para que recibamos de Cristo Jesús el valor para comenzar la reforma de la Iglesia y del mundo, comenzando con nuestra propia conversión, roguemos al Señor.
Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro:
En estos signos de pan y vino
tu Hijo Jesucristo se hace presente en medio de nosotros
para llevar a cabo con nosotros un nuevo comienzo.
Créanos de nuevo en él.
Reconcílianos contigo y los unos con los otros,
y haznos, con él,
constructores de un mundo nuevo
en el que él sea realmente Señor nuestro,
por los siglos de los siglos.
Oración después de la Comunión
Oh Dios de toda esperanza:
Tú nos has dado a Jesús
como nuestro compañero en el camino
para ayudarnos a entender lo viejo y familiar
con un corazón nuevo y joven.
Que él nos empuje hacia adelante
cuando tratemos de hacer componendas
simplemente echando parches aquí y allá a lo viejo.
Que tu Espíritu sople sobre nosotros
tu vigoroso aliento de vida
para renovarnos a nosotros y a nuestro mundo
con tu misericordia y justicia.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.
Bendición
Hermanos: De tanto en tanto tenemos que preguntarnos a nosotros mismos cuán fieles somos al Evangelio. Es fácil quedar fosilizados en nuestra vida espiritual y apostólica. El evangelio quiere que permanezcamos jóvenes y siempre nuevos. Que los bendiga Dios todopoderoso, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.
