VIGESIMOSEGUNDA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO MIÉRCOLES

LA BUENA NOTICIA DEL REINO

Ciclo del Leccionario: I

Introducción

Oración Colecta
Señor Dios nuestro:
Te damos gracias hoy por Jesús, tu Hijo.
Él vino para sanar nuestras heridas
y para ponernos en marcha en el camino
hacia ti y hacia los hermanos.
Ayúdanos en nuestros torpes intentos
de seguir buscándolo, aun a tientas y tropezando.
Y ayúdanos también
a hacer que su Evangelio de esperanza y amor
sea una realidad en medio de nosotros;
y que esto sea como la Buena Noticia
de que tu Hijo está vivo entre nosotros
y es nuestro Señor y Salvador
por los siglos de los siglos.

Primera Lectura

Col 1,1-8

Nosotros somos comunidad de Dios, y por tanto, toda división entre nosotros es una vergüenza. Ello muestra que no hemos crecido en el Espíritu como gente espiritual. ¡Qué bueno si pudiéramos crecer!

1

Saludo y acción de gracias

Pablo, apóstol de Cristo Jesús por voluntad de Dios, y el hermano Timoteo

2

a los consagrados de Colosas, hermanos fieles en Cristo: Gracia y paz a ustedes de parte de Dios nuestro Padre.

3

Siempre que rezamos por ustedes damos gracias a Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo,

4

porque estamos enterados de su fe en Cristo Jesús y del amor que tienen a todos los consagrados,

5

a causa de la esperanza que les está reservada en el cielo. Ustedes alcanzaron esta esperanza cuando les llegó el mensaje verdadero de la Buena Noticia;

6

el cual está dando fruto y creciendo en todo el mundo, lo mismo que entre ustedes, desde el día que oyeron hablar y conocieron de verdad la gracia de Dios.

7

Así lo aprendieron de Epafras, mi querido compañero, fiel ministro de Cristo al servicio de ustedes.

8

Él me ha informado del amor que les inspira el Espíritu.

Aclamación antes del Evangelio

Lucas 4, 18

R. Aleluya, aleluya.
El Señor me ha enviado
para anunciar a los pobres la buena nueva
y proclamar la liberación a los cautivos.
R. Aleluya.

Evangelio

Lucas 4, 38-44

Jesús ha predicado su mensaje de esperanza junto al lago, en la ciudad costera de Cafarnaún, y lo ha confirmado liberando a los pobres y enfermos de los poderes del mal. Ha llevado la Buena Noticia a otros lugares porque el Evangelio de esperanza en un mundo nuevo está destinado a todos.

38

Sana y exorciza en torno a la casa 

Salió de la sinagoga y entró en casa de Simón. La suegra de Pedro estaba con fiebre muy alta y le suplicaban que hiciera algo por ella.

39

Él se inclinó sobre ella, increpó a la fiebre y se le fue. Inmediatamente se levantó y se puso a servirles.

40

Al ponerse el sol, todos los que tenían enfermos con diversas dolencias se los llevaban. Él ponía las manos sobre cada uno y los sanaba.

41

De muchos salían demonios gritando: ¡Tú eres el Hijo de Dios! Él los increpaba y no los dejaba hablar, pues sabían que era el Mesías.

42

Oración y misión de Jesús 

Por la mañana salió y se dirigió a un lugar despoblado. La multitud lo anduvo buscando, y cuando lo alcanzaron, lo retenían para que no se fuese.

43

Pero él les dijo:

—También a las demás ciudades tengo que llevarles la Buena Noticia del reino de Dios, porque para eso he sido enviado.

44

Y predicaba en las sinagogas de Judea.

Oración de los Fieles

– Para que la Iglesia continúe con compasión y amor la tarea de sanar de nuestro Señor Jesús, que los enfermos sean confortados, los oprimidos liberados y los pobres y débiles protegidos, roguemos al Señor.
– Para que la fe y la esperanza de los enfermos y moribundos esté firmemente anclada en nuestro Señor Jesús, que es la Resurrección y la vida, roguemos al Señor.
– Para que todos nosotros aprendamos, más y mejor, a sanarnos unos a otros, perdonándonos mutuamente y animando a los tristes y desalentados, roguemos al Señor.

Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro:
Sentimos necesidad de que tu Hijo Jesucristo
esté hoy con nosotros.
Dánoslo como don en este pan y vino
para que, aun siendo débiles y falibles,
no renunciemos a la esperanza
de que tu Reino de justicia y paz
tome forma entre nosotros.
Que llegue a ser el humilde signo
de tu bondad y justicia
y de tu alegría y felicidad
que se prologuen por los siglos de los siglos.

Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro:
Con tu poder tú cuidas a los débiles;
por eso Jesús prefirió a los pobres y desamparados.
Danos su Espíritu de compasión y de fortaleza,
para que nosotros también nos comprometamos
a llevar esperanza y justicia
a los desposeídos y a los que viven en soledad.
Y elimina nuestra soberbia, Señor,
porque quizás nosotros somos más débiles y pobres
que aquellos a los que supuestamente animamos.
Cuéntanos entre los que necesitan de Jesucristo,
Hijo tuyo y Señor y Salvador nuestro
que vive y reina por los siglos de los siglos.

Bendición
Hermanos: Jesús curó a tantos y tantos que se acercaron a él con toda clase de enfermedades. ¿Somos conscientes de que también nosotros podemos sanar a otros, mostrándoles afecto, compasión, perdón? Que el Señor nos haga atentos a los poderes de curación que él nos da. Y que Dios todopoderoso nos bendiga abundantemente, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, y que su bendición permanezca para siempre.

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