VIGESIMOSEGUNDA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO MIÉRCOLES

LA BUENA NOTICIA DEL REINO

Ciclo del Leccionario: II

Introducción

Oración Colecta
Señor Dios nuestro:
Te damos gracias hoy por Jesús, tu Hijo.
Él vino para sanar nuestras heridas
y para ponernos en marcha en el camino
hacia ti y hacia los hermanos.
Ayúdanos en nuestros torpes intentos
de seguir buscándolo, aun a tientas y tropezando.
Y ayúdanos también
a hacer que su Evangelio de esperanza y amor
sea una realidad en medio de nosotros;
y que esto sea como la Buena Noticia
de que tu Hijo está vivo entre nosotros
y es nuestro Señor y Salvador
por los siglos de los siglos.

Primera Lectura

1 Corintios 3, 1-9

Esta carta a los corintios nos presenta a Dios como un amoroso Jardinero que nos cuida y nos hace crecer. Porque somos labranza de Dios.

1

Inmadurez de los corintios

Yo, hermanos, no pude hablarles como a hombres espirituales, sino como a hombres simples, como a niños en la vida cristiana.

2

Les di de beber leche y no alimento sólido, porque aún no podían tolerarlo; como tampoco ahora,

3

dado que aún los guía el instinto. Si entre ustedes hay envidias y discordias, ¿no indican que todavía se dejan guiar por el instinto y por criterios humanos en su conducta?

4

Cuando uno dice: yo soy de Pablo, y otro: yo soy de Apolo, ¿acaso no se comportan como cualquier hombre?

5

¿Quién es Apolo?, ¿quién es Pablo? Ministros de la fe, cada uno según el don de Dios.

6

Yo planté, Apolo regó, pero era Dios quien hacía crecer.

7

De manera que ni el que planta ni el que riega son nada, sino Dios que hace crecer.

8

El que planta y el que riega trabajan en lo mismo; cada uno recibirá su salario según su trabajo.

9

Nosotros somos colaboradores de Dios, y ustedes son el campo de Dios, el edificio de Dios.

Salmo Responsorial

Salmo 32, 12-13. 14-15. 20-21

R. (12b) Dichoso el pueblo escogido por Dios.
Feliz la nación cuyo Dios es el Señor,
dichoso el pueblo que escogió por suyo.
Desde el cielo el Señor, atentamente,
mira a todos los hombres. R.
R. Dichoso el pueblo escogido por Dios.
Desde el lugar de su morada observa
a todos los que habitan en el orbe.
El formó el corazón de cada uno
y entiende sus acciones. R.
R. Dichoso el pueblo escogido por Dios.
En el Señor está nuestra esperanza,
pues él es nuestra ayuda y nuestro amparo;
en el Señor se alegra el corazón
y en él hemos confiado. R.
R. Dichoso el pueblo escogido por Dios.

Aclamación antes del Evangelio

Lucas 4, 18

R. Aleluya, aleluya.
El Señor me ha enviado
para anunciar a los pobres la buena nueva
y proclamar la liberación a los cautivos.
R. Aleluya.

Evangelio

Lucas 4, 38-44

Jesús ha predicado su mensaje de esperanza junto al lago, en la ciudad costera de Cafarnaún, y lo ha confirmado liberando a los pobres y enfermos de los poderes del mal. Ha llevado la Buena Noticia a otros lugares porque el Evangelio de esperanza en un mundo nuevo está destinado a todos.

38

Sana y exorciza en torno a la casa 

Salió de la sinagoga y entró en casa de Simón. La suegra de Pedro estaba con fiebre muy alta y le suplicaban que hiciera algo por ella.

39

Él se inclinó sobre ella, increpó a la fiebre y se le fue. Inmediatamente se levantó y se puso a servirles.

40

Al ponerse el sol, todos los que tenían enfermos con diversas dolencias se los llevaban. Él ponía las manos sobre cada uno y los sanaba.

41

De muchos salían demonios gritando: ¡Tú eres el Hijo de Dios! Él los increpaba y no los dejaba hablar, pues sabían que era el Mesías.

42

Oración y misión de Jesús 

Por la mañana salió y se dirigió a un lugar despoblado. La multitud lo anduvo buscando, y cuando lo alcanzaron, lo retenían para que no se fuese.

43

Pero él les dijo:

—También a las demás ciudades tengo que llevarles la Buena Noticia del reino de Dios, porque para eso he sido enviado.

44

Y predicaba en las sinagogas de Judea.

Oración de los Fieles

– Para que la Iglesia continúe con compasión y amor la tarea de sanar de nuestro Señor Jesús, que los enfermos sean confortados, los oprimidos liberados y los pobres y débiles protegidos, roguemos al Señor.
– Para que la fe y la esperanza de los enfermos y moribundos esté firmemente anclada en nuestro Señor Jesús, que es la Resurrección y la vida, roguemos al Señor.
– Para que todos nosotros aprendamos, más y mejor, a sanarnos unos a otros, perdonándonos mutuamente y animando a los tristes y desalentados, roguemos al Señor.

Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro:
Sentimos necesidad de que tu Hijo Jesucristo
esté hoy con nosotros.
Dánoslo como don en este pan y vino
para que, aun siendo débiles y falibles,
no renunciemos a la esperanza
de que tu Reino de justicia y paz
tome forma entre nosotros.
Que llegue a ser el humilde signo
de tu bondad y justicia
y de tu alegría y felicidad
que se prologuen por los siglos de los siglos.

Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro:
Con tu poder tú cuidas a los débiles;
por eso Jesús prefirió a los pobres y desamparados.
Danos su Espíritu de compasión y de fortaleza,
para que nosotros también nos comprometamos
a llevar esperanza y justicia
a los desposeídos y a los que viven en soledad.
Y elimina nuestra soberbia, Señor,
porque quizás nosotros somos más débiles y pobres
que aquellos a los que supuestamente animamos.
Cuéntanos entre los que necesitan de Jesucristo,
Hijo tuyo y Señor y Salvador nuestro
que vive y reina por los siglos de los siglos.

Bendición
Hermanos: Jesús curó a tantos y tantos que se acercaron a él con toda clase de enfermedades. ¿Somos conscientes de que también nosotros podemos sanar a otros, mostrándoles afecto, compasión, perdón? Que el Señor nos haga atentos a los poderes de curación que él nos da. Y que Dios todopoderoso nos bendiga abundantemente, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, y que su bendición permanezca para siempre.

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