QUINTA SEMANA DE CUARESMA MARTES
Ciclo Litúrgico: A,B,C | Ciclo del Leccionario: I,II
Introducción
“MIREN A CRISTO”
Oración Colecta
Oh Dios nuestro, misericordioso y salvador:
Recorriendo y vagando por nuestros desiertos
de injusticia y falta de amor,
clamamos a ti a voz en grito, pero con temor
o quizás nos quedamos pasmados en silencio,
y algunos en duda y desesperación.
Danos bastante fe y confianza
para mirarle a aquel
que cargó sobre sí
nuestras dudas y nuestra maldad,
sufrió por ellas en la cruz
y resucitó desde ellas a una vida nueva:
Jesucristo, a quien aclamamos
como nuestro Señor y Salvador
por los siglos de los siglos.
Primera Lectura
Quedarán sanos al mirar a la serpiente
Es una verdad incontestable que solamente la fe salva. En la historia de los israelitas, ellos mostraron cuánto creían en esta verdad. Mientras iban caminando y vagando por el desierto, se rebelaron contra Dios. El mismo Dios los castigó enviándoles serpientes venenosas. Finalmente se arrepintieron y pidieron a Dios que los liberara. Ellos manifestaron así su fe en el poder del Altísimo.
En aquellos días, los hebreos salieron del monte Hor en dirección al Mar Rojo, para rodear el territorio de Edom; pero por el camino, el pueblo se impacientó y murmuró contra Dios y contra Moisés, diciendo: “¿Para qué nos sacaste de Egipto? ¿Para que muriéramos en el desierto? No tenemos pan ni agua y ya estamos hastiados de esta miserable comida”.
Entonces envió Dios contra el pueblo serpientes venenosas, que los mordían, y murieron muchos israelitas. El pueblo acudió a Moisés y le dijo: “Hemos pecado al murmurar contra el Señor y contra ti. Ruega al Señor que aparte de nosotros las serpientes”. Moisés rogó al Señor por el pueblo y el Señor le respondió: “Haz una serpiente como ésas y levántala en un palo. El que haya sido mordido por las serpientes y mire la que tú hagas, vivirá”. Moisés hizo una serpiente de bronce y la levantó en un palo; y si alguno era mordido y miraba la serpiente de bronce, quedaba curado.
Salmo Responsorial
R. (2) Señor, escucha mi plegaria.
Señor, escucha mi plegaria;
que a tu presencia lleguen mis clamores.
El día de la desgracia.
Señor, no me abandones.
Cuando te invoque, escúchame
y enseguida respóndeme.
R. Señor, escucha mi plegaria.
Cuando el Señor reedifique a Sión
y aparezca glorioso,
cuando oiga el clamor del oprimido
y no se muestre a sus plegarias sordo.
Entonces al Señor temerán todos los pueblos
y su gloria verán los poderosos.
R. Señor, escucha mi plegaria.
Esto se escribirá para el futuro
y alabará al Señor el pueblo nuevo,
porque el Señor, desde su altura santa,
ha mirado a la tierra desde el cielo,
para oír los gemidos del cautivo
y librar de la muerte al prisionero.
R. Señor, escucha mi plegaria.
Aclamación antes del Evangelio
R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
La semilla es la palabra de Dios y el sembrador es Cristo;
todo aquel que lo encuentra vivirá para siempre.
R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Evangelio
"Sanbràn que 'Yo soy'"
En este evangelio, los fariseos tienen que aceptar a Cristo con fe si quieren salvarse. Nosotros también tenemos que mirar la cruz de Cristo con ojos de fe, para llegar a ser personas libres e hijos e hijas de Dios. Y, como Iglesia, convertirnos en verdaderos signos de salvación para las naciones.
En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos: “Yo me voy y ustedes me buscarán, pero morirán en su pecado. A donde yo voy, ustedes no pueden venir”. Dijeron entonces los judíos: “¿Estará pensando en suicidarse y por eso nos dice: ‘A donde yo voy, ustedes no pueden venir’?” Pero Jesús añadió: “Ustedes son de aquí abajo y yo soy de allá arriba; ustedes son de este mundo, yo no soy de este mundo. Se lo acabo de decir: morirán en sus pecados, porque si no creen que Yo Soy, morirán en sus pecados”.
Los judíos le preguntaron: “Entonces ¿quién eres tú?” Jesús les respondió: “Precisamente eso que les estoy diciendo. Mucho es lo que tengo que decir de ustedes y mucho que condenar. El que me ha enviado es veraz y lo que yo le he oído decir a él es lo que digo al mundo”. Ellos no comprendieron que hablaba del Padre.
Jesús prosiguió: “Cuando hayan levantado al Hijo del hombre, entonces conocerán que Yo Soy y que no hago nada por mi cuenta; lo que el Padre me enseñó, eso digo. El que me envió está conmigo y no me ha dejado solo, porque yo hago siempre lo que a él le agrada”. Después de decir estas palabras, muchos creyeron en él.
Oración de los Fieles
Elevamos nuestras peticiones a Dios con toda la Iglesia, diciendo: R/Creemos, Señor, pero aumenta nuestra fe.
Por los que sufren mucho en la vida, para que sepan mirar con fe y esperanza a Jesús en la cruz, implorando fortaleza y curación, te pedimos.
Por una fe profunda en el amor de Dios, cuyo Hijo Jesús sufrió por nosotros en la cruz, te pedimos.
Por todos nosotros, para que miremos a la cruz como a un signo liberador, te pedimos.
Oración sobre las Ofrendas
Oh Dios, Padre nuestro:
Estamos celebrando ahora
el memorial de la Pasión y muerte de Jesús.
Que nuestro encuentro con tu Hijo
nos libere de todo mal
y nos ayude a alzarnos por encima del pecado,
porque sabemos y creemos
que él está con nosotros,
que es tu Hijo,
un solo Dios contigo y con el Espíritu Santo,
ahora y por los siglos de los siglos.
Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro:
Tú has llamado a tu Iglesia –es decir, a nosotros–
para ser tu signo alzado a la vista de las naciones.
Que nuestra fe viva en tu Hijo
inspire a la gente a descubrirlo y encontrarlo,
para que con él hagamos siempre lo que te agrada
y fielmente te sirvamos.
Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor.
Bendición
Hermanos: Dolor, sufrimiento, muerte, permanecerán siempre como escándalo y misterio, como algo difícil de soportar. Sin embargo, ahí está Jesús, que aceptó la cruz para salvarnos. Somos discípulos de quien murió en la cruz. Por más duro y difícil que sea, aprendamos a llevar la cruz cuando venga a nosotros en las mil circunstancias de la vida. Para ello, que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre nosotros y nos acompañe siempre.
