CUARTA SEMANA DE CUARESMA SÁBADO
Ciclo Litúrgico: A,B,C | Ciclo del Leccionario: I,II
Introducción
SIGNO DE CONTRADICCIÓN
Oración Colecta
Dios todopoderoso:
Cuando la gente se encontró con tu Hijo,
él se convirtió en fuente de división:
Él afectó sus vidas
de una forma o de otra.
Nosotros queremos aceptar plenamente a Jesús,
y vaciarnos de nosotros mismos
para darle espacio a él
en nuestra vida de cada día,
aun cuando ello implique dolor y sacrificio.
Ayúdanos para que, con él,
busquemos y hagamos siempre tu voluntad.
Te lo pedimos por medio de Jesucristo, nuestro Señor.
Primera Lectura
Yo, seré llevado al matadero
Otra vez la liturgia, en este itinerario de Cuaresma, nos invita a contemplar la suerte de los justos, de los que se consagran al Evangelio, de los que optan por vivir según sus valores… Pero Dios siempre interviene para hacer su justicia.
En aquel tiempo, dijo Jeremías: "El Señor me instruyó y yo comprendí; él me explicó lo que hacían. Yo era como un manso cordero que es llevado a degollar, y no sabía lo que tramaban contra mí, diciendo: 'Talemos el árbol en su pleno vigor, arranquémoslo de la tierra de los vivos y que su nombre no se pronuncie más'.
Ahora tú, Señor de los ejércitos, justo juez,
que sondeas lo más íntimo del corazón,
haz que yo vea tu venganza contra ellos,
porque a ti he encomendado mi causa".
Salmo Responsorial
R. (2a) En ti, Señor, me refugio.
En ti, Dios mío, me refugio:
de mis perseguidores, sálvame.
No permitas que algunos, como fieras,
me destrocen y nadie me rescate.
R. En ti, Señor, me refugio.
Tú que llegas, Señor, a lo más hondo
del corazón humano,
Tú júzgame, Señor, según mis méritos;
conforme a mi inocencia, da tu fallo.
Apoya al hombre recto,
Pon fin a la maldad de los malvados.
R. En ti, Señor, me refugio.
Tengo mi escudo en Dios,
que salva a los de recto corazón.
Alabaré al Señor por la justicia
y cantaré el nombre del Altísimo.
R. En ti, Señor, me refugio.
Aclamación antes del Evangelio
R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Dichosos los que cumplen la palabra del Señor
con un corazón bueno y sincero,
y perseveran hasta dar fruto.
R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Evangelio
¿De Galilea vendrá el Mesías?
Jesús, prefigurado en el Justo y el Profeta del Antiguo Testamento, fue un siervo sufriente. No nos dijo que el camino sería fácil… ¿Estamos nosotros dispuestos y deseosos de correr el riesgo de ser cristianos, de ser signos de contradicción junto con Cristo?
En aquel tiempo, algunos de los que habían escuchado a Jesús comenzaron a decir: "Éste es verdaderamente el profeta". Otros afirmaban: "Éste es el Mesías". Otros, en cambio, decían: "¿Acaso el Mesías va a venir de Galilea? ¿No dice la Escritura que el Mesías vendrá de la familia de David, y de Belén, el pueblo de David?" Así surgió entre la gente una división por causa de Jesús. Algunos querían apoderarse de él, pero nadie le puso la mano encima.
Los guardias del templo, que habían sido enviados para apresar a Jesús, volvieron a donde estaban los sumos sacerdotes y los fariseos, y éstos les dijeron: "¿Por qué no lo han traído?" Ellos respondieron: "Nadie ha hablado nunca como ese hombre". Los fariseos les replicaron: "¿Acaso también ustedes se han dejado embaucar por él? ¿Acaso ha creído en él alguno de los jefes o de los fariseos? La chusma ésa, que no entiende la ley, está maldita".
Nicodemo, aquel que había ido en otro tiempo a ver a Jesús, y que era fariseo, les dijo: "¿Acaso nuestra ley condena a un hombre sin oírlo primero y sin averiguar lo que ha hecho?" Ellos le replicaron: "¿También tú eres galileo? Estudia las Escrituras y verás que de Galilea no ha salido ningún profeta". Y después de esto, cada uno de ellos se fue a su propia casa.
Oración de los Fieles
Recemos para que, fieles a la Palabra y partiendo nuestro pan con los hambrientos de toda clase de hambres y necesidades, acompañemos a Jesús en todos los que sufren. Por eso te pedimos: R/Que por tu cruz alcancemos la Resurrección y la vida.
Para que sepamos aceptar con serenidad la cruz que nos toca, cuando seamos rechazados o ridiculizados a causa de nuestra fe, roguemos al Señor.
Para que todos los que sufren se pongan confiadamente en las manos de Dios, roguemos al Señor.
Para que nosotros, los cristianos, tomemos siempre partido a favor de todo lo que es justo, verdadero y bueno, roguemos al Señor.
Oración sobre las Ofrendas
Oh Dios, Padre nuestro:
Tu Hijo vino a nosotros
para vivir ante nuestros ojos
la vida de un hijo cariñoso
y de un siervo fiel.
Él está aquí ahora, según su promesa,
en medio de nosotros.
Que, como él, no busquemos nosotros popularidad
ni paz a cualquier precio.
Por eso te pedimos que nos des valor
para caminar contra la corriente irresistible
de opiniones y criterios mundanos,
cuando nuestra fidelidad a ti lo requiera.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.
Oración después de la Comunión
Oh Dios, Padre de bondad:
Ser fieles y leales a ti
y honestos con nosotros mismos
no es siempre cómodo.
Tampoco lo fue para tu Hijo, Jesús.
Te pedimos hoy:
Que nuestros problemas y malentendidos
no nos llenen de amargura,
sino que nos sirvan,
aunque sea a pequeña escala,
para llevar vida y esperanza
a nuestros hermanos y a nosotros mismos,
estando siempre unidos con Jesús,
Hijo tuyo y Señor nuestro,
que vive y reina
por los siglos de los siglos.
Bendición
Hermanos: Si se nos rechaza a causa de nuestra fe y sus implicaciones, que Dios nos dé la actitud interior y la fortaleza para no tener miedo, sino más bien para ser testigos del Señor y para obrar siempre lo que es justo y bueno. Que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre nosotros y nos acompañe siempre.
