CUARTA SEMANA DE CUARESMA VIERNES
Ciclo Litúrgico: A,B,C | Ciclo del Leccionario: I,II
Introducción
EL SIERVO SUFRIENTE
Oración Colecta
Oh Dios y Padre nuestro:
Profesamos con sano orgullo
que somos tus hijos e hijas,
y que tú nos llamas
a vivir el estilo de vida de Jesús, tu Hijo.
Danos valor
para vivir esta vida de modo coherente;
no para hacer un show de nosotros mismos,
ni para reprobar a otros,
sino simplemente porque reconocemos
que tú eres nuestro Padre
y queremos agradarte,
ya que somos tus hijos e hijas,
hermanos y hermanas de Jesucristo, nuestro Señor.
Primera Lectura
Lo condenaremos a muerte
El texto del Libro de la Sabiduría que vamos a escuchar anticipa lo que el Justo despierta a su alrededor cuando se propone vivir en la presencia de Dios.
Los malvados dijeron entre sí, discurriendo equivocadamente:
"Tendamos una trampa al justo,
porque nos molesta y se opone a lo que hacemos;
nos echa en cara nuestras violaciones a la ley,
nos reprende las faltas contra los principios en que fuimos educados.
Presume de que conoce a Dios
y se proclama a sí mismo hijo del Señor.
Ha llegado a convertirse en un vivo reproche
de nuestro modo de pensar
y su sola presencia es insufrible,
porque lleva una vida distinta de los demás
y su conducta es extraña.
Nos considera como monedas falsas
y se aparta de nuestro modo de vivir como de las inmundicias.
Tiene por dichosa la suerte final de los justos
y se gloría de tener por padre a Dios.
Veamos si es cierto lo que dice,
vamos a ver qué le pasa en su muerte.
Si el justo es hijo de Dios,
él lo ayudará y lo librará de las manos de sus enemigos.
Sometámoslo a la humillación y a la tortura
para conocer su temple y su valor.
Condenémoslo a muerte ignominiosa,
porque dice que hay quien mire por él".
Así discurren los malvados, pero se engañan;
su malicia los ciega.
No conocen los ocultos designios de Dios,
no esperan el premio de la virtud,
ni creen en la recompensa de una vida intachable.
Salmo Responsorial
Salmo 33, 17-18. 19-10. 21 y 23
R. (19a) El Señor no está lejos de sus fieles.
En contra del malvado está el Señor,
para borrar de la tierra su memoria.
Escucha, en cambio, al hombre justo,
y lo libra de todas sus congojas.
R. El Señor no está lejos de sus fieles.
El Señor no está lejos de sus fieles
y levanta a las almas abatidas.
Muchas tribulaciones pasa el justo,
pero de todas ellas Dios lo libra.
R. El Señor no está lejos de sus fieles.
Por los huesos del justo vela Dios,
sin dejar que ninguno se le quiebre.
Salva el Señor la vida de sus siervos;
no morirán quienes en él esperan.
R. El Señor no está lejos de sus fieles.
Aclamación antes del Evangelio
R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
No sólo de pan vive el hombre,
sino también de toda palabra
que sale de la boca de Dios.
R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Evangelio
No había llegado su hora
Jesús generaba reacciones dispares y controversias a su alrededor. Muchos cerraban los ojos a las evidencias y no bastaban ni sus palabras, ni sus milagros, ni sus curaciones, ni todas sus expresiones de amor…. Por eso realizaría la voluntad del Padre: sería el Siervo Sufriente de Dios.
En aquel tiempo, Jesús recorría Galilea, pues no quería andar por Judea, porque los judíos trataban de matarlo. Se acercaba ya la fiesta de los judíos, llamada de los Campamentos.
Cuando los parientes de Jesús habían llegado ya a Jerusalén para la fiesta, llegó también él, pero sin que la gente se diera cuenta, como de incógnito. Algunos, que eran de Jerusalén, se decían: "¿No es éste al que quieren matar? Miren cómo habla libremente y no le dicen nada. ¿Será que los jefes se han convencido de que es el Mesías? Pero nosotros sabemos de dónde viene éste; en cambio, cuando llegue el Mesías, nadie sabrá de dónde viene".
Jesús, por su parte, mientras enseñaba en el templo, exclamó: "Conque me conocen a mí y saben de dónde vengo... Pues bien, yo no vengo por mi cuenta, sino enviado por el que es veraz; y a él ustedes no lo conocen. Pero yo sí lo conozco, porque procedo de él y él me ha enviado". Trataron entonces de capturarlo, pero nadie le pudo echar mano, porque todavía no había llegado su hora.
Oración de los Fieles
Oremos al Señor por los que sufren por dar testimonio de su fe y para que seamos testigos fieles en medio de las dificultades y problemas de la vida. Así le pedimos: R/Proteje, Seños, a los que creen en ti.
Por los que son perseguidos por su fe, y también por sus persecutores, roguemos al Señor.
Por aquellos a quienes la vida les representa una carga difícil de llevar. Para que unan su cruz a la de Cristo y puedan verse aliviados, roguemos al Señor, roguemos al Señor.
Por los que son cuestionados a causa del bien que hacen. Para que el Espíritu del Señor les dé fortaleza y perseverancia, roguemos al Señor.
Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro:
Tu Hijo Jesús fue rechazado
por aquellos a quienes vino a salvar.
Ahora, en esta eucaristía,
él está con nosotros
como Señor nuestro
que murió por nosotros
pero resucitó a una nueva vida.
Que sepamos acogerlo con amor
y comprometernos con él
al bien de nuestros hermanos.
Que con nuestras vidas demos testimonio de él
para que nadie lo rechace
a causa de nosotros, ya que lo aclamamos
como nuestro Señor y Salvador
por los siglos de los siglos.
Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro:
Te rogamos especialmente hoy
por aquellos a quienes has enviado
a anunciar la Buena Noticia de tu Hijo al mundo.
Da fuerza a todos los que tienen que ser
testigos del evangelio
en circunstancias hostiles y difíciles,
como muchos de tus misioneros,
para que no se desalienten ni descorazonen,
sino que permanezcan firmes, fieles
y unidos muy íntimamente a ti y a Jesucristo,
Hijo tuyo y Señor nuestro
por los siglos de los siglos.
Bendición
Hermanos: Que con nuestras vidas seamos testigos creíbles y valientes del Señor, que fue perseguido y sufrió para que nosotros alcanzáramos perdón y vida. Que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre nosotros y nos acompañe siempre.
